Película de la semana: La dictadura perfecta

Estamos en el medio de la semana, y eso sólo puede significar una cosa: cine. Cuauhtémoc Islas, nuestro artista de cabecera, les ofrece una recomendación tan fresca que ni siquiera ha salido de las carteleras.


Luis Estrada se ha vuelto un referente dentro de la historia del cine mexicano contemporáneo por las temáticas de sus películas. Recordemos a La Ley de Herodes (1999) y El Infierno (2010), sus películas más conocidas. Una se ambienta en el México posrevolucionario y en la visión de un partido político que encausaría la lucha social a través de las instituciones, y la otra en el norte del país durante el 2010, celebrando el bicentenario del inicio la lucha de Independencia y el centenario de la Revolución Méxcana. Ambas reflejan y denuncian las verdades de nuestro país que, por más que el gobierno y las instituciones intentan ocultar o maquillar, son evidentes: los grandes males y despilfarros por parte de los gobernantes, delincuentes y empresarios. El trailer del filme lo resume muy bien, la corrupción y la ineptitud son de los problemas más grandes que enfrenta la nación. Los cuestionamientos y críticas por parte de la población son muy peligrosas.

¿Cómo puede actuar el gobierno ante estas amenazas? Para esos están los medios de comunicación, para “informar” a los ciudadanos sobre la situación presente y las acciones llevadas a cabo.  La televisión por décadas ha sido fiel aliado del gobierno federal para manipular la percepción y opinión de la realidad.

Ante la idiotez e ineptitud de un presidente recién electo, se busca un escándalo para tapar los errores. Carmelo Vargas (Damián Alcazar) es un gobernador de algún estado en México, corrupto, coludido con el narcotráfico, cínico y mujeriego al cual le toca la mala fortuna de protagonizar un escándalo; pero si el actual presidente llegó a ese cargo gracias a la televisión y la influencia en la gente, ¿él también podrá hacerlo? ¿La Televisión Mexicana repetirá la hazaña de imponer a un presidente? ¿Qué hará la oposición?

De manera a veces cruda, pero con muchas dosis de humor, Estrada hace una parodia y una síntesis de la realidad actual en México, una que no será televisada en las televisoras aliadas con el actual gobierno. Estrada se ha enfrentado a la censura, tal vez no la de tiempos en los cuales habría sido desaparecido o exiliado a otro país, pero sí a la evasión o el intento de ignorar estas producciones, problemas en la distribución  y las críticas influenciadas por intereses de terceros.

Hoy, gracias a internet, muchas de estas barreras son superadas. Antes, si la verdadera Televisión Mexicana no hacía difusión, muchas producciones pasan desapercibidas. Luis Estrada siempre cambia los nombres de sus filmes durante el rodaje, el nombre final elegido no pudo ser mejor: pasó de La verdad sospechosa a La Dictadura Perfecta. Al iniciar la película se aclara: Cualquier parecido con la realidad, no es mera coincidencia. 

Como recomendación, esta película se disfruta mucho más si se tienen conocimientos generales de historia mexicana contemporánea y si hojea el periódico, lee noticias en internet, consulta fuentes informativas además de la TV y está al tanto de resbalones de los últimos presidentes de México.  Hay que mencionar que Estrada tom´ como protagonistas, además de Damián Alcazar, a estrellas de telenovelas de como Alfonso Herrera y Osvaldo Benavides.

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Redacción

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