A propósito de la huelga en la UADY

La Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), antes Universidad Nacional del Sureste, fue fundada el 25 de febrero de 1922 por Felipe Carrillo Puerto (gobernador socialista de Yucatán) bajo un ideal humanista y como un impulso educativo para las clases medias y bajas de la región. Ha sido reconocida como la institución educativa más importante del sureste mexicano por su nivel académico y la calidad de sus egresados. A pesar de estos antecedentes y la raíz social de su fundación, hoy la universidad atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos 20 años.

El pasado 16 de enero del año en curso, la Asociación Única de Trabajadores Administrativos y Manuales de la Universidad Autónoma De Yucatán (AUTAMUADY), en apego a sus derechos laborales, puso en marcha una huelga que paralizó las actividades docentes y administrativas en todos los edificios y sedes de la Universidad por 24 días. Los motivos que el sindicato sostuvo para emplazarse a huelga eran los bajos aumentos que habían experimentado en su salario los últimos años, siendo la gota que derramó el vaso el insulso 3.4% de aumento propuesto para este 2015( .1% debajo de lo ofrecido por la Federación).

Esta disminución al aumento salarial de los últimos años responde al paulatino recorte presupuestal a la educación pública que se ha experimentado en anteriores sexenios, pero también a la inequitativa distribución de salarios de nuestra institución.

A los tres días de haber estallado la huelga, la junta de conciliación y arbitraje la declaró legal, lo que trajo consigo un paro de labores en toda la universidad, incluso en sedes fuera de la capital meridana; suceso histórico, ya que desde los años setentas, después del asesinato de Efraín Calderón Lara, ”El Charras”, –líder estudiantil y fundador de diferentes sindicatos de trabajadores–, no se habían emplazado a huelga.

A raíz de esto, surgieron diversas posturas entre alumnado, docentes y público en general donde se notó una clara división de cada uno de los sectores, principalmente por la falta de clases. Me enfocaré en las posturas estudiantiles de la universidad, y les enlisto 3 que sobresalieron en este período:

Los que querían seguir estudiando importándoles o no la huelga

Se escucharon muchos reclamos argumentando que se les violaba el derecho a la educación, pero olvidaban que los trabajadores igual estaban en su derecho a huelga.

De este sector podría mencionar que un grupo de jóvenes solicitó amparos, los cuales fueron negados debido a que autoridades dispusieron de sedes alternativas para que el alumnado no pierda clases Este tipo de discurso nos da a entender que su derecho está por encima del de los demás, y, como leí en un artículo, habría que replantearnos ”¿por qué y para qué estudiamos?”.

El grupo de estudiantes de diversas facultades de la UADY que se organizaron de diferentes maneras en apoyo y solidaridad

Algunas de sus acciones fueron la colecta de víveres, el proponer y realizar acciones para presionar a las autoridades y obligarlos a abrirse al diálogo para que de esta manera lleguen a una negociación favorable para las y los sindicalizados. Entre éstas se realizaron marchas, cartas dirigidas a rectoría, docentes y líderes estudiantiles, foros de discusión, entre otras. Además de unirse por facultades o licenciaturas, algunos otros se juntaron para dialogar tanto de este suceso como de otros problemas internos, de aquí surgió un grupo llamado Frente Estudiantil UADY. Siendo un nuevo grupo estudiantil, en algunos casos se notó la falta de comunicación y organización.

Los que no podrían faltar

Los apáticos, los cuales brillaron por su ausencia, tomando este tiempo como vacaciones forzadas, los que tomaron clases como si nada hubiese pasado y los que sólo criticaban cada acción de solidaridad de los estudiantes y a los trabajadores de la AUTAMUADY.

Algo que llamó la atención de este sector estudiantil fue la manera en que ven a los demás y su trato con ellos: mayormente, sus inconformidades eran expresadas en redes sociales, argumentando que la huelga no nos compete como estudiantes, que eran acarreados de los sindicatos, que no quieren estudiar, e incluso alguno de esos comentarios caían en cuestiones personales.

Platicando con los huelguistas nos comentaban que estudiantes de sus diversas sedes iban a agredirlos, verbalmente, pero también hubieron casos donde se les aventó monedas, huevos, frutas podridas. Claro, también el público en general contribuyó a ese tipo de violencia. Ahora, esto me pone a reflexionar: ¿qué clase de estudiante está formando nuestra universidad? ¿En qué momento se perdieron el enfoque humanístico, la responsabilidad social (que tanto se dice en la UADY) y la raíz social por la que se fundó?

Foto extraída de Frente Estudiantil UADY
Foto extraída de Frente Estudiantil UADY

Como vemos, una de las cosas que dejó a relucir esta huelga fue la fragmentación de los estudiantes, pero uno de los puntos que más me afligen es la falta de empatía con las y los trabajadores. ¿Cómo en una universidad pública que se proclama con una responsabilidad social existe dicha fragmentación y egoísmo? Estas opiniones divididas nos mostraron a estudiantes que no han entendido que estamos en un momento en el que nuestras posibilidades de un buen trabajo remunerado se tienen que hacer con pequeños cambios, y que huelgas o luchas por mejores salarios son un ejemplo de ésto. Habría que recordarles que gracias a movimientos sociales tenemos educación pública, laica y autónoma.

El lunes 9 de febrero, tras 24 días de paro de labores, la huelga se da por concluida. Una de las razones es por cuestiones económicas (muchas y muchos eran el único sustento para familias), ya que, al no haber cobrado una quincena, se veían los huelguistas sin los recursos monetarios para sostenerse. Otra de las razones fue la falta de diálogo por parte de rectoría, pues pasadas 2 semanas de  haber iniciado la huelga, y al mandar siempre a abogados, el rector, quien el 1 de enero tomó su cargo oficialmente, da una entrevista (invitando principalmente a los medios y alegando la responsabilidad social con los trabajadores de la Universidad) en la que les recordó que la Federación había acordado a nivel nacional el aumento de 3.4% a los salarios, pero que les ofrecía un aumento en sus prestaciones.

Fueron dos propuestas las que ofrecieron las autoridades, sin tocar el salario, sólo ofreciendo incremento en vales de despensa, transporte y apoyo de renta. Según sus argumentos, el aumento en el salario podría desestabilizar a la Universidad y  sus peticiones no eran viables debido a que los y las huelguistas pedían un aumento del 10 %. Un dato curioso es que el año pasado la UADY se habían declarado en banca rota al no haberle pagado los aguinaldos a los profesores, quienes bloquearon las entradas de los planteles en señal de protesta. El problema es que ha estado circulando la información de que la UADY paga por alumno $79 000 anuales, mientras que en la Universidad de Colima se gastan $43 000 y en el nivel académico es iguale, es decir, que sí hay dinero, pero no un buen manejo de éste.

Este período en el que estuvo inmersa la UADY, dejó a la luz muchos secretos a voces, como la inequitativa distribución salarial y la falta de democratización y transparencia no sólo ante la comunidad universitaria, sino al público en general. Ganancias las hubo, quizá no monetarias como los trabajadores y trabajadores hubieran querido, pero la huelga ha dejado muchos aprendizajes a la comunidad, tanto estudiantil como en general, ya que se dieo pie a que algunas y algunos estudiantes se unieran por un bien común, a repensar la Universidad, a preguntarse y analizar sobre los procesos que ha seguido la institución los últimos años y empezar a dialogar con sus representantes estudiantiles, como es el caso de mi Facultad (Ciencias Antropológicas).

Sabemos que los cambios no son de un día para otro, pero este evento, al igual que muchos que suceden en el país, abrió los ojos a una universidad dormida. Esperemos que estas acciones sigan en pie para lograr una mejor autonomía.

Para terminar, les dejo unos links donde pueden leer más sobre lo que pasó:

https://unionestudiantiles.wordpress.com/2015/01/25/por-que-y-para-que-estudiamos/

https://unionestudiantiles.wordpress.com/2015/02/01/la-huelga-de-la-autamuady-logros-y-aprendizajes/

Y otros de referencia:

Una lluvia de amparos

https://unionestudiantiles.wordpress.com/2015/01/17/documento-informativo-sobre-la-huelga-de-la-autamuady/

http://yucatan.com.mx/merida/educacion-merida/universitarios-por-el-amparo

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