No todo es Warhol. El Pop Art británico como crítica al American Way of Life

¿Otro artículo sobre Pop Art? ¿Pueden estos de Callejero decirme algo que no pueda encontrar en una de las miles páginas web sobre el tema? Pues esa es mi intención. Ahora que el tema en Callejero es el vaporwave, no pude evitar pensar en las similitudes que tiene éste con el Pop Art. Pero déjenme adivinar, es muy probable que al leer esas dos palabras lo primero que les vino a la mente fue una lata de sopa Campbells o una imagen de Marilyn Monroe repetida en diversos colores. Y si bien es cierto que la historiografía del arte y los museos se han encargado de recordarnos que Andy Warhol es Pop Art, vale la pena recordar que el Pop Art no es sólo Warhol.

Dicen que uno no puede negar a sus maestros, pues de una u otra forma, para bien o para mal, dejan impregnadas ideas, teorías y propuestas en los alumnos. Es por ello que para este artículo partiré de algunas ideas e hipótesis del Mtro. Juan Carlos Campuzano, de quien tuve el privilegio de ser alumno. Para él, el auténtico Pop Art es el británico, que, como se verá, resulta algo distinto del norteamericano.

Este es el momento en el que, fiel a la disciplina, nos echamos un clavado al pasado para ver el contexto en el que surge el Pop Art. Año, 1945: la Segunda Guerra Mundial llega a su fin, y si bien ya no había una división entre el “Eje” y los “Aliados”, el mundo por varias décadas se reordenaría y dividiría en dos bloques: el comunista (con la URSS a la cabeza) y el mundo capitalista (con Estados Unidos al frente). Fueron años de tensión, en los que se pensaba que en cualquier momento podía iniciar un nuevo conflicto bélico o incluso que el mundo podría llegar a su fin debido a las acciones que pudieran llevar a cabo ambos bloques.

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Un hecho que nos resulta trascendental para entender el Pop Art es el Plan Marshal, firmado en 1948 y que significaba una alianza incondicional entre Estados Unidos y varios países europeos, Gran Bretaña entre ellos, y que incluía un préstamo económico del país americano para que los europeos pudieran recuperarse de los estragos de la guerra. Parte del trasfondo de este tratado era hacer un frente mayor al bloque comunista. Otro dato a tener en cuenta es la injerencia de Estados Unidos a través del dinero, pues también productos estadounidenses empezaron a llegar en forma abundante a Europa.

Pocas veces vemos al Pop Art como una manifestación política o de protesta, pero hay ejemplos que permiten hacerlo así tomando en cuenta el contexto que antes he mencionado. Al finalizar este artículo espero que el lector pueda ver al Pop Art como un manifiesto de inconformidad con la invasión de la cultura norteamericana en la Gran Bretaña de la posguerra.

Siguiendo a Juan Carlos Campuzano, podemos hablar de la primera obra Pop Art en 1956 con el collage Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing? [¿Qué es aquello que hace de las casas actuales algo tan cómodo?], de Richard Hamilton (1922-2011). Si se observa con cuidado, nos damos cuenta de que todas las figuras fueron recortadas de revistas estadounidenses, lo que ya desde ahí nos indica esta crítica en dos sentidos: a la cantidad de imágenes del llamado american way of life que llegaban a Gran Bretaña y a ese estilo de vida que se estaba imponiendo del otro lado del océano. Entre otras cosas observamos al centro, sostenida por la figura masculina, una paleta Tootsie Pop, palabra que daría nombre a la corriente. La obra por sí misma da para grandes estudios, pero por ahora mencionaré sólo eso.

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Esta obra fue expuesta en 1956 en el Royal College of Art junto con obra de Peter Blake, David Hockney, Edoardo Paolozzi, Allen Jones y Patrick Caulfield.

Otro ejemplo es la obra Towards a definitive statement on the coming trends in menswear and accessories (a) Together let us explore the star (1962) de Richard Hamilton en la que aparece la cara del entonces presidente estadounidense John F. Kennedy recortada de algún periódico (haciendo uso de símbolos comunes en la cultura popular) pero intervenida por el artista con pintura simulando un casco. Esto es a manera de burla, ya que esto se da en el contexto de la famosa guerra espacial en la que EUA y la URSS competían por conquistar el espacio, pero aquí el título de la obra es clave. Traducido sería Hacia una declaración definitiva de las próximas tendencias de la moda masculina (a) vamos juntos a explorar la estrella. Critica la invasión de la cultura norteamericana a Gran Bretaña, y con ironía nos dice que en ese afán no sería raro que la próxima moda sea usar trajes de astronauta, ejemplificándolo con el mandatario.

Towards a definitive statement on the coming trends in menswear and accessories (a) Together let us explore the stars 1962 Richard Hamilton 1922-2011 Purchased 1964 http://www.tate.org.uk/art/work/T00705
Towards a definitive statement on the coming trends in menswear and accessories (a) Together let us explore the stars 1962 Richard Hamilton 1922-2011 Purchased 1964 http://www.tate.org.uk/art/work/T00705

Pero Hamilton no fue el único que criticó este american way of life que estaba invadiendo los hogares británicos. Peter Blake (1932), en su Autorretrato con insignias (1961) se plasma a sí mismo vestido “a la manera norteamericana” pero mostrando incomodidad y protesta; su rostro pasmado así lo demuestra. Se muestra como un ser enajenado con las “maravillas” de la cultura estadounidense mostrando sus “insignias”, que son símbolos de la cultura norteamericana (algunos reconocibles a simple vista, como Elvis Presley, Pepsi o Campbells), y, claro, no podían faltar los tenis Converse.

Self-Portrait with Badges 1961 Peter Blake born 1932 Presented by the Moores Family Charitable Foundation to celebrate the John Moores Liverpool Exhibition 1979 http://www.tate.org.uk/art/work/T02406
Self-Portrait with Badges 1961 Peter Blake born 1932 Presented by the Moores Family Charitable Foundation to celebrate the John Moores Liverpool Exhibition 1979 http://www.tate.org.uk/art/work/T02406

Si son melómanos, el nombre de Peter Blake no debe parecerles tan ajeno, pues es el autor de una de las portadas más emblemáticas en la historia de la música grabada. Así es, Sir Peter Blake diseñó el collage que es portada del disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles. Acompañan al Cuarteto de Liverpool diversas pesonalidades, como Marilyn Monroe, Karl Marx, Mahatma Gandhi, Edgar Allan Poe,  entre otros muchos.

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Otras obras características de Blake son los mosaicos Sources of Pop Art,  en los que mezcla símbolos de esta cultura pop de manera que pierden toda narratividad y son puestos de forma arbitraria. Podrían ser vistos como “elogio” o admiración a esta cultura, pero habiendo repasado el contexto y otras obras del artista podemos entenderla más bien en este afán crítico.

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Peter Blake, Sources Of Pop Art IV, 2007, serigrafía, 66 x 68 cm
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Peter Blake, Sources Of Pop Art V, 2007, serigrafía, 66 x 68 cm

Otro británico que desarrolló crítica social a través del Pop Art (y que es uno de mis favoritos, por cierto) es David Hockney (1937). En sus obras retrata la vida cotidiana de las familias acaudaladas norteamericanas. Es increíble la forma en que logra mostrar ambientes sin vida, mostrando que en muchas ocasiones, a pesar de los lujos y las pertenencias, las personas pueden estar “muertas en vida”, aburridas, con una vida sin sentido, vacía y rutinaria. Ejemplo de esto son Portrait of an Artist (Pool with Two Figures),  (1971) y Mr and Mrs Clark and Percy (1970).

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Davis Hockney, Portrait of an Artist (Pool with Two Figures), 1971, acrílico sobre tela, 214 x 315 cm,
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David Hockney, Mr and Mrs Clark and Percy, 1970, acrílico sobre tela, 213 x 304 cm, Tate

Hemos hablado de obra gráfica y pintura, pero también hay escultura dentro del Pop Art, y un ejemplo de ello es Allen Jones (1937) cuya obra resulta bastante provocadora. El británico se centra en un tema: la cultura norteamericana nos muestra a la mujer como objeto, como un ser al servicio del hombre, como un ente meramente sexual. Por ello, Jones lleva esto a la literalidad y en sus escultura vemos mujeres-objeto, mujeres-mueble, sexualizadas y esclavizadas al servicio del hombre.

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Allen Jones, Chair, Hat Stand & Table, 1969, Esculturas en técnica mixta, Colección privada

Si bien nos hemos concentrado en el Pop Art británico para este artículo, no quiero dejar de mencionar que el Pop Art en Estados Unidos también existió y no sólo es Warhol o Liechenstein. Un artista pop con obra importante es Tom Wesselman (1931 – 2004), quien con su obra igualmente hace una directa crítica al American way of life,  y en su caso pasa del Pop Art a otras corrientes, pero con el mismo sello crítico.

De Wesselman tenemos obras como Bedroom Painting #39 (1978), en la que representa al ideal de “mujer” que la cultura norteamericana busca implantar (en películas, revistas, televisión, etc.). Pero aquí vemos una exageración en una mujer que actúa como en un comercial y que más bien parece de plástico, deshumanizada. Y de manera opuesta, sus obras como Still Life #5 (1962) en la que muestra una especie de bodegones del siglo XX, donde los objetos y mercancías de consumo y publicidad tienen más vida que las personas.

Obj. No. 85.514 Photo No. 51254.CT.1 Tom Wesselmann (American, 1931-2004) Bedroom Painting #39, 1978 Oil on canvas 96”H x 117½”W 243.7 cm x 298.3 cm Note: signed proper left tacking edge, Wesselmann 78 © Image must be credited with the following collection and photo credit lines: Virginia Museum of Fine Arts, Richmond. Gift of Sydney and Frances Lewis. Photo: Ron Jennings © Virginia Museum of Fine Arts
Tom Wesselmann, Bedroom Painting #39, 1978, Óleo sobre tela, 243.7  x 298.3 cm, Virginia Museum of Fine Arts, Richmond. Gift of Sydney and Frances Lewis.
Photo: Ron Jennings © Virginia Museum of Fine Arts
Tom Wesselmann, Still Life #30, 1963, técnica mixta, 122 x 167.5 x 10 cm, Museum of Modern Art (MOMA), © Tom Wesselmann/Licensed by VAGA, New York, NY

No quiero dejar de mencionar un par de artistas norteamericanos que me parecen maravillosos: George Segall (1924-2000) rompe con el Pop Art, pero mantiene esta esencia crítica al hombre de la segunda mitad del siglo XX que parece haber perdido su parte humana para convertirse en un ser enajenado y un muerto que camina. Y desde la escultura hiperrealista, Duane Hanson (1925-1996) critica al estadounidense promedio que parece todo menos humano.

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George Segall, Walk, Don’t Walk, 1976, plaster, cement, metal, painted wood, electrical light, 277.2 × 182.9 × 188.9 cm, Photo: Sheldan C. Collins, art (c) The George and Helen Segal Foundation/Licensed by VAGA, New York, N.Y.
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Duane Hanson, Tourists II, 1988, fibra de vidrio y técnica mixta con accesorios, dimensiones humanas, Saatchi Gallery Collection

Como pudimos ver en esta pequeña muestra, con el Pop Art los artistas retoman símbolos de la cultura estadounidense, del American way of life que se quiere imponer a través del cine, la televisión, las revistas, la publicidad, etc., pero que lleva al hombre a convertirse en un ser enajenado, consumista, en pocas palabras un muerto viviente que sólo existe para gastar su dinero intentando ser algo que no será, que es una idea vendida. Al igual que con el vaporwave, tenemos la apropiación de símbolos y elementos de la cultura popular para devolverlos de una manera crítica, y espero esto les abra los ojos a un lado del Pop Art distinto del que se publicita.

Publicado por

Ignacio Maldonado

Defeño. Estudiante de Historia en la UNAM. Interesado en temas de política, historia, arte y música.

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