Película de la semana: Pineapple Express

Ya saben lo que se dice: miércoles sin cine no vale la pena… eso dice la gente, ¿no? Bueno, en todo caso, la hora ha llegado de nuevo para conminarlos a engrosar su repertorio fílmico, y con ello ocupar sus noches en el disfrute de joyas artísticas como la que esta semana les ofrece Pablo Valle, nuestro izquirdoso por excelencia, así que no pierdan más tiempo y pongan de una vez las palomitas en el microndas, porque les espera una noche maravillosa.


Queridos lectores, hace tiempo ya que las ansias me carcomen por hablarles sobre la presente cinta. Así es, como ya habrán deducido por el título, esta semana les presento Pineapple Express, en mi opinión la joya de la corona de las comedias de pachecos, y no podía ser de otra manera si se tiene en mente que ésta fue producida por Judd Apatow (famoso por su humor vulgar) y escrita por el duo fantástico que connforman Seth Rogan y Evan Goldberg (quienes gracias a ésta y otras comedias se han convertido en íconos dentro de la cultura de la cannabis). Si a esto le sumamos la actuación de Rogan en el papel estelar y la del siempre increible James Franco como co-estelar, se entiende por qué 2008 es un año que debe ser recordado con reverencia y candor.

La historia es simple: Dale Denton (Rogan) es un veinteañero cualquiera que reparte sus días entre su trabajo como secretario judicial, el noviazgo que sostiene con una apenas legal jovenzuela y el más dulce placer con que cuenta en su vida: fumar marihuana. Será este inocente pasatiempo el que lo lleve, de la mano del dealer Saul Silver (Franco), a involucrarse en una enredada historia de intriga, misterio y absurdas situaciones que se desarrollan al rededor de los propósitos de un mafioso local por controlar el mercado de narcóticos, en especial la producción y distribución de la codiciada Pineapple Express, una sepa de marihuana desarrollada por el gobierno de los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, que guarda dentro de sí una potencia enervante que la vuelve el objeto del deseo de cuanto pacheco habita esta cinta.

Perseguido por la mafia, abrumado por su novia, incomodado por el narcomenudista con quien ha desarrollado una forzada amistad y en con el incesante peligro de quedarse sin porros, Dale tendrá que asumir responsabilidades para las que no está preparado, y en el camino aprenderá lecciones que cambiarán su vida (tanto como la vida de un vago bueno para nada puede cambiar, es decir, no mucho).

Esta cinta no requiere de ningún tipo de sustancia estupefaciente para ser disfrutable, pero tampoco se podría decir que no sea recomendable el encontrarse acompañado de algunos refrigerios herbolarios (siempre y cuando la ley lo permita, claro está). El humor es simple, pero efectivo, y dicha simpleza es todo lo que encontrarán en ésta, una cinta pensada para llenar hora y media de sus vidas con risas y una sensación de levedad espiritual que los acompañará por horas, días, incluso semanas, como si de un buen brownie espacial se tratara. Sin duda la elección ideal después de un día pesado en la escuela, en el trabajo, en la vida.

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Redacción

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