Platicamos con Tania Ramírez Cuevas sobre su trabajo como ilustradora

Este fin de semana visitamos Garros Galería para platicar con la ilustradora yucateca Tania Ramírez Cuevas y conocer un poco más sobre su trabajo, influencias y aspiraciones.

“La ilustración es lo que siempre me ha apasionado”, me dice la joven artista sin miedo ni duda. Sentados en un par de sillas fuera de un local ubicado en el corazón de La Roma, Ciudad de México, comenzamos a hablar mientras somos vigilados por las piezas en exhibición a esperas de ser compradas. Stickers, postales y demás coloridas impresiones se ofrecen al público transeúnte en compañía del trabajo de otros creativos convocados. La gente, curiosa, se detiene a observar la mercancía. Unos compran, otros pasan de largo, y nosotros continuamos el diálogo.

Tania Ramírez Cuevas, 2015
Tania Ramírez Cuevas, 2015

Al preguntar por el origen de su estilo, Tania confirma mis sospechas: “mi estilo está muy influenciado por lo que más me gusta, que es la animación”. Y de ello no hay duda, por momentos siento que frente a mí tengo imágenes sacadas de alguna película firmada por Disney  de la que nunca tuve noticia.

Siempre me han gustado las caricaturas, las películas animadas y todo lo que es la animación en todas sus vertientes. [Mi estilo] es una mezcla entre algo con lo que crecí, que son los clásicos de Disney, y otros como Dreamworks y las películas de Hayao Miyasaki.

En cada pieza que veo, los personajes parecen encontrarse listos para saltar del papel o la pantalla entre haces de colorida luz, listos para interpretar el coro de alguna pegajosa canción sobre desear más libertad o alguna de esas excusas que a los animadores les gusta usar para sacarse los más impresionantes momentos cinematográficos de la manga. “Más que nada me gusta el hecho de crear personajes, sobre todo personajes femeninos porque siento que expreso mucho de mí como mujer a través de mis dibujos”. La duda no se admite, pues la luminosa presencia de la chica es un correcto análogo de los alegres y vivos colores de su trabajo.

Jesús Gala, 2015.
Jesús Gala, 2015.

Si la luz y los tintes son materia de su obra (de la cual los personajes son excusa y objeto), y si de ellos hace un gran uso, en la forma iguala el truco, pues confiesa que entre sus trucos emplea “ilustración tradicional, la tinta china me gusta mucho, por ejemplo; me gusta utilizar carboncillos, lápices, plumones. Y de digital, utilizo Photoshop, con lo que hago esa combinación de colores, le pongo texturas a mis trabajos, etc.”. Sobre el soporte de su preferencia, comenta que “soy más conocida por lo que hago en digital, porque siento que expreso más lo que me gusta, que es eso de crear personajes y escenas”.

Curioso pregunto acerca de la experiencia de su exilio autoimpuesto en la Ciudad, del cual cuenta dos meses que se suman a las visitas familiares que realizara antes de la mudanza (con todo, no se podría decir de ella que es nueva en esta locura), y sobre la forma en que esto ha influido en su producción. Nos dice: “siento que mi trabajo no está tan sujeto al lugar donde estoy, es más una cuestión de cómo me siento. No depende de dónde esté, yo me puedo sentir muy bien, muy mal o neutral en Mérida o en México”, a pesar de lo cual acepta que los paisajes y vida del Distrito Federal han servido para agitar su creatividad, y que han resultado un cambio agradable después de probar lo difícil que es vivir donde el arte ocupa poco tiempo en la mente del público.

Jesús Gala, 2015.
Jesús Gala, 2015.

“Yo aspiro a que mi trabajo sea visto en cosas de animación, de libros infantiles, etc.”, y por ello obtiene su inspiración de quienes ostentan “el trabajo que yo aspiro a tener: artista de storyboards de Dreamworks, de Sony, diseñadores de personajes, ilustradores de libros”. Sin duda sabe que sus sueños no son poca cosa, pero lo que vemos confirma una dedicación y compromiso que difícilmente se podrían preocupar con las dificultades del camino que recién emprende.

Alcanzar este nivel no ha sido fácil –declara. Estudié diseño gráfico. Tras graduarme adquirí un poquito de experiencia en diseño, pero sólo haciendo diseño. Y me dije “la verdad a mi sí me gustaría dedicarme a la ilustración”. Entonces fue que decidí exigirme muchísimo, y a practicar. Empecé a darme a conocer en eventos, en exhibiciones, en interne […] Es difícil, pero no imposible.

Tania Ramírez Cuevas, 2015
Tania Ramírez Cuevas, 2015

Si bien su trayectoria como diseñadora no es la más larga, comenzando ésta al dejar su último empleo en el 2012, no nos extrañe la pasión y seguridad con las que Tania habla, pues de la mencionada etapa laboral no puede evitar recordar que “fue realmente un empleo mal pagado que me exigía muchísimo. Yo me salí muy frustrada, y dije ‘no quiero seguir en esto, no haciendo lo que me gusta y encima en todo ese ambiente de frustración”. Si bien aún hay mucho camino por andar, estoy seguro que el esfuerzo rendirá sus frutos, y que todo aquel que busque perseguir la ilustración como oficio haría bien en recordar lo mismo que nuestra interlocutora nos apunta: “hay que echarle ganas, hay que salirse un poco de la zona de confort, conocer gente, buscar críticas constructivas, inspirarte, practicar muchísimo (sobre todo)”.

Si quieren conocer más del trabajo de Tania, pueden darse una vuelta por la galería que hemos preparado para ustedes, así como sus redes sociales (díganle que vienen de nuestra parte *guiño*, *guiño*): Behance, DeviantArt, Instagram y Facebook.

Jesús Gala, 2015.
Jesús Gala, 2015.

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Redacción

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