Mamita, un viaje literario por el mundo de la prostitución (reseña)

Iván Alberto Carrillo Ríos publicó su primera novela el año pasado en editorial Plumas Negras. La obra se titula Mamita, consta de 11 capítulos y un epilogo distribuidos en las 148 páginas que conforman el pequeño ejemplar. En él se narra la historia de un hombre homosexual, Nito, que por azares del destino termina convirtiéndose en mamita de 23 chicas en un club nocturno llamado Men’s club donde trabaja una de las personas que más quiere, Melissa.

El protagonista, llamado Juan (aunque todos lo llaman Nito por el diminutivo de Juanito), al principio de la historia nos narra cómo tiene una vida llena de altibajos por culpa de su padre, quien es un borracho que pasa sus días golpeado a su madre. Por si esto no fuera poco, tiene que soportar las burlas y los maltratos del mismo debido a que no puede soportar la idea de tener un hijo homosexual. Es por culpa de esto que Nito decide irse de su casa desde muy joven, pero sólo consigue pequeños trabajos temporales por los que le pagan muy poco, y su mayor fuente de ingresos es la venta de estatuas de ángeles decorativos para tumbas, negocio perteneciente a su madre. Al respecto de la relación que tiene con su madre, él mismo aclara que es la única mujer que llegó a amar, y por supuesto ella lo quiere a pesar de todo y se preocupa por él, tanto que cada vez que va a visitarla le pide que regrese.

Nito se encuentra en una situación deplorable cuando conoce a Melissa, una prostituta del Men’s club y su futura mejor amiga. Con el poco dinero que le quedaba en los bolsillos decide ir al centro de la ciudad a pasearse y comprar cuanto pueda comer. Desafortunadamente se gasta más de lo previsto y debe regresar a casa caminando. A unas cuadras se encuentra a una mujer siendo maltratada por un hombre gordo, y sin pensarlo se lanza contra el agresor y lo derriba, después se lleva a la aturdida mujer a su departamento. A la mañana siguiente ella se le presenta como Melissa, una de las bailarinas del Men’s club, y le ofrece, en agradecimiento y porque lo considera su héroe, el trabajo de ser su mamita personal. Es así como gracias al personaje de Nito podemos ver cómo transcurre la vida nocturna, desde el dinero y los grandes lujos (como ropa costosa e ir a comer a los mejores restaurantes), hasta lo más sórdido (como la desaparición de Sirenita, una de las trabajadoras del club, y el hallazgo de su cadáver, la violación que sufre Nito y su caída en el mundo de las drogas).

Personalmente, me parece una novela llena de acciones, es decir, casi nunca están quietos los personajes, lo cual le da una gran agilidad a la narración; aunque esto es un arma de doble filo. Hay diferentes tipos de lectores, habrá a los que les gusten las descripciones y a quienes las narraciones (yo me considero en medio de ambos). Para algunos lectores el pasar rápido de los acontecimientos les puede molestara ya que este tipo de narración es algo simple; narrar algo tan deprisa puede hacer que lo que se cuente pierda lo poetico, es decir, caiga en una trama simple de inicio, desarrollo y conclusiones. Además me crea un poco de conflicto creer que Melissa confíe tanto en Nito como para llevarlo con su familia, hacerlo su roomie y mamita cuando lleva una semana de conocerlo. Considero importante que el autor trabaje un poco más la manera en la cual crea sus descripciones en futuros libros, que juegue con el lenguaje y que mastique cada palabra, porque no sólo la narración hace a una novela.

Aunque me parece una novela muy bien lograda en cuanto a estructura, y me gustan los temas que trata, considero que podría mejorar en algunos aspectos. Una de las cosas que no me gustaron es que parece tener un carácter un poco moralizante en algunas ocasiones, o que hay veces en que el lenguaje no cambia con respecto al personaje, es decir tiene el mismo vocabulario Mike, cuidador de la entrada, que Nito, la mamita, que Melisa y Sirenita, bailarinas. En ese sentido los personajes son algo planos, carecen de relieve y en algunas ocasiones, por lo mismo, son difíciles de imaginar. En una novela, lo común es que existan varias lineas narrativas, es decir, más de una historia. En este caso cuando parece que va a aparecer otro hilo, éste se corta inmediatamente por la falta de profundidad que se le da a los personajes.

Con respecto al problema de la falta de diferenciación, podemos ver a los amigos de Paul: prácticamente todos se juntan en una sola persona. De esta manera lo que prometía ser un interesante vistazo al mundo de la prostitución en transexuales se convierte en personajes sin importancia. De este conjunto de personajes, los amigos homosexuales de Paul, sólo conocemos la historia de Quique, ya que gracias a él terminan Nito y Paul, lo que parecía una segunda historia muy prometedora se deja de lado. Así, tenemos personajes planos cuyas historias no conocemos o, en el caso de conocerlas, carecen de importancia para la trama principal.

El último desacierto que me gustaría resaltar es que toda la novela parece demasiado hermosa. No hay casi nada podrido, salvo Mike y las drogas (aunque no mucho). Todas las chicas son hermosas y todas son amables, y nunca cometen locuras. En ese sentido, creo que cae un poco en la idea de embellecer un mundo que es sórdido. Sé perfectamente que, como en todo, existen matices, pero esos matices no se muestran en esta novela. Se muestra una sola cara de la moneda cuando me parece importante que se muestren las dos, o de lo contrario cae en conflictos. Este escritor no es el primero, y seguramente no es el último que escribirá del mundo prostibulario, cada época tiene una visión del mismo y cada autor su propia manera de narrarlo.

Un caso ejemplar de lo anterior es Santa de Federico Gamboa, en la que, al contrario de este texto, todo se va deteriorando: el personaje comienza siendo virginal y hermosa par terminar muriendo con el cuerpo deformado. Me parece que al poner todo con una visión tan positiva de la realidad se pierden los matices, o al menos no se logran. Si es que no ha revisado quien escribió este libro la manera en que otros escritores tratan el mundo de la prostitución, con sus ventajas y desventajas, me parece que sería conveniente que lo haga.

Si puedo quedarme con algo es la relación de Nito con su madre. A riesgo de hacer más spoiler del que ya hice, sin duda la muerte de la madre de Nito fue una parte crucial de la obra que me sacó algunas lágrimas, pues no sólo es que la narración en ese punto esté muy bien hecha, sino que el personaje de la madre es un estereotipo mexicano, de tal forma que te hace sentir identificado. Es como si a la que le hubiera pasado algo fuese a mi madre, y quizá todos los que hayan tenido el gusto de leer el texto hayan sentido lo mismo, no lo sé. 

Para concluir, le diré al paciente lector de esta reseña que me costó trabajo decidir si debía o no recomendar el libro. Si bien tiene algunas fallas, como las que ya mencioné, también, conforme avanza la narración, podemos encontrar múltiples aciertos. Hay cosas que detesté, como la manera en que terminó la relación de Paul y Nito, ya que me pareció demasiado telenovelesco (Quique intentó separarlos haciendo que Nito lo viera en la cama con Paul, cosa que logró con ayuda de una droga), pero también hay cosas que amé (como la muerte de la madre de Nito), así que a riesgo de equivocarme diría que me gustó como manera de matar el ocio, y que juzgue cada lector lo que crea conveniente. De lo que sí estoy segura es que se trata de un buen inicio para este escritor, a pesar de sus múltiples carencias. Esperemos que el autor siga mejorando su obra y nos sorprenda pronto con otra que supere con creces a ésta.

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