Colindante

Colindante, pausado cuerpo supino
con la leve sonrisa, sosegada y disuelta
en labios mojados, puerta entreabierta
donde silba un adagio fuente de abanico.

Tu piel, corteza abrazada
con humores frutos del delirio,
perfume
que seca entre las sábanas,
los espasmos de dos ríos.

Tus iris, ciegos derrumbados
sombras en la aberración cromática
focos de la penumbra pervertida
sopor del camino aturdido
por la bóveda de licor que estalla,
licor que deslumbra
que se desparrama.

Tu corazón, lacónico ataque de sonido
menguante de la frecuencia casi muerta,
casi mudo y lánguido aliento en mi oído.
Ritmo del durmiente advenedizo
que expulsa, que escupe y se seca.

Tus manos, arneses que suprimen aire al fuelle
Vehículos donde tus voluntades vagan
Ofuscados exploradores a capricho
máquinas que exprimen a la floresta sus fluidos.

Tus piernas, murallas derribadas
presidio en su última etapa
heliocéntrica devoción al destilado limo
recuadro al letargo del anfibio.

Inequívoca amnesia…¿mutismo?
No por mucho seguirás dormido.
Viajará mi lengua,
hinchará tus venas
a dentelladas regresarás del limbo
abrirás los ojos… y serás mío.

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