Hay algo

Hay algo en ti, que mis latidos no se explican.
Mi mecanismo de concordia se ha descuidado,
y se puso de frente en una hora imprecisa
ante la disonancia de tu ritmo átono.

Como la duda de encontrar al hormiguillo
que en principio se desliza entre las venas,
y sobre la cáscara entera juega escondido
invisible fuiste entrando, sin que me diera cuenta.

Los mismos versos que entienden mi desorden,
han creado poemas dedicados en espera,
es en ellos, donde yo te veo y reconozco.

Y mis cobardes formas que todo lo anteponen
desviarán mis pasos para que no me veas.
Me gustas… ¡Pero no sé decirte cómo!

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