Linfa

Estás aquí, eco adoptivo, hecho a tu forma.
Sutil ventisca de palabras que cambiaron el telar de la noche
magia de una madrugada que se repartió en cien estrellas,
incendio amoroso que redime al tacto perdido,
plasma de hierro que mancha los botones de la primavera.
Ahora conmigo, rumor de los anhelos que gritan a distancia.
Te volviste la oración de un perfecto sortilegio

el guarismo cabalístico que traspasa al arco conjurado,
una chispa de la casualidad que esperaba encender
más allá del agua bendita.

Te preguntaré, amor mío,
¿En dónde duerme todo aquello entre lo probable y lo imposible?
¿sobre el recuerdo azul de una estampa
o entre las hojas de los años desvanecidos?
Me dirás con la garganta encajada:
“Bajo el puente que conecta desde la médula hacia las neuronas,
o esperan en la nada”.

Tus brazos evaporan al miedo que pellizca mi entendimiento,
y a las dudas que convierten en ruinas la arquitectura
de los ensueños y las utopías.
Extraviados elementos del que sólo te rescata una linfa,
sorda, ciega, muda, siempre muda,
de quien pretendes caricias invisibles
de evocaciones que enjuagan retornos al mismo foro.

Y es así, que un delicado acierto de la gracia,
delineó las coordenadas de una invitación a la luna
simetría de la Providencia que cae del cielo a la tierra,
a las arterias de un mismo río que concluyen en curso bajo
odisea que ninguna dureza atravesará
por segunda vez, a la hebra de esta vida que exuda.

Deja un comentario

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *