Los últimos instantes de un otoño

A mi palma adormilada en la quijada,
le está pesando el tiempo.
Me estorban las cavilaciones en este episodio
lacerante,
en este clandestino momento
que  quiere postergarse,
que  quiere suspenderse entre las ramas
de los últimos instantes de un otoño.

¿Sería mejor abrigarse dentro de un estático microsegundo?
donde el pulso de los roedores cambiara su cadencia,
donde el flujo de  electrones viajara aletargado,
y el cristal desde la mesa rodara en cámara lenta.

¡Ya bastante dejas!
dentro del lloroso núcleo refugio de mis emociones,
quieto,
pasmado contorno que ocupara mi dimensión
espacio de sinuosas  zancadas hacia la tristeza.

Quisiera recordar  tonadas divertidas,
y a los ebrios sobre el mantillo agro ahogándose en
risas, que se desvanecen con la desabrida noche
por tu reclamo hablándoles al oído.

Quisiera sentir banderas moviendo mis cabellos
a las  cenizas ondulantes bailando con ellos,
un soplo de dominio con esperanza
filamento de la última luz.

No obstante la lluvia no cae a la inversa,
La realidad no se equivoca
sólo crea locuras, falacias sin transparencia
donde se ahogan los designios en recuerdos,
y se omiten los vistazos, se omiten los contactos,
y mi beso hacia tus labios.

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