La última y nos vamos…

Antes del poema, doy las gracias a todos los que leyeron las publicaciones de este poeta, a los que se encargaron de hacer pública mi obra: al editor, Pablo Valle; a la jefa editorial del área de creadores, Cielo de la Cruz; a Esteban G. Alejandro, a Atzín Nieto, a Rocío Rosete, a Diana Aranda Mendoza; y a los que se me hayan escapado, un disculpa y también las gracias. Gracias porque durante este tiempo me permitieron crecer como poeta. Gracias y nos vemos pronto, ya que tal vez en algún momento comparta mi trabajo en otro proyecto, o tal vez no. Ahora sí, el poema. Continúa leyendo La última y nos vamos…

Tu mirada penetrante perfora mi pecho

Tu mirada penetrante perfora mi pecho;
coraza de carne putrefacta
y hueso petrificado y hediondo.
Tu mirada entra en mis entrañas
como ser que calcina los lugares
llenos de nostalgia, de recuerdos,
recuerdos de un amor añejo, Continúa leyendo Tu mirada penetrante perfora mi pecho

Poema 1

Mezcla tan deliciosa y delicada
que el arte mismo ruina no concede.
Empieza todo do la perla muerde
placer indigno, y mueves la quijada.
La preparación exacta es con masa;
fruto del maíz, plano y hecho disco.
Cocinada y refreída
aquella del occidental rumiante
hecha a fuego de bizco
y en aceite bien caliente
frita o sancochada, con judío animal prohibido.
¡oh! Que buena raza.
Todo junto no revuelto, campechanamente
con verde hierba fileteada,
vegetal subterráneo lechoso y reluciente
macheteado; y con mezcla de fruto americano
y verdura azteca machacada
ambas en piedra caliza llamada molcajete
delicia que alimenta al mexicano.
Comparte uno con el poeta regordete.


Por Fernando Vázquez Letipichía.

Mi credo

Creo solo en mí,
poeta todo poderoso,
creador del metro y de la rima,
de sonetos y versos libres.
Creo en un solo sentimiento, Amor.
Mi hijo único.
Nacido del poeta
Antes de todo lo dicho.
Amor de Amor
Luz sin luz
Amor verdadero de amor verdadero.
Ilusión, no palpable
En la misma naturaleza del poeta
Por quien todo se escribe:
Que por todos los hombres
Y por nuestra perdición, cayó del cielo.
Y por obra del Dios griego
Se incrusto en ellas
Y las hizo musas
Y por nuestra desgracia es crucificado
En tiempos mal gastados.
Padece y es sepultado.
Y no resucita en el tercer día según las escrituras.
Se quedó en las letras.
Y corre por las venas del poeta
Y de nuevo vendrá con flechas
Para enamorar a vivos y muertos
Y su magia no tendrá fin.

Creo en cupido
Señor y dador de locura
Que antecede al Amor y al poeta
Que con el Amor y el poeta reciben
La misma maldición y repudio
Y que une sin tener certeza.
Creo en el perdón de los dolientes que es uno, santo,
sincero y con esperanza.
Confieso que hay un solo amor en la vida
Para tener condena por pecados
Espero la dicha de los no amados
Y el amor de la mujer de mi futuro.

Amén.


Por Fernando Daniel Vázquez Letipichia.