El retorno

“… el maligno secreto de la ciudad se mezcló con el de las profundidades de su corazón.”
–Thomas Mann, Muerte en Venecia.

“La mejor forma de conocer una ciudad es perderse en ella”. La cita te vino a la mente mientras observabas por primera vez, desde la ventanilla del autobús, la magnífica ciudad de Cuernavaca. La frase,que seguramente leíste en algún lado, resonaba en tu cerebro como una promesa, como una apremiante invitación a la aventura. No percibiste su velada amenaza sino hasta que fue demasiado tarde, cuando ya las cosas habían adquirido el horrible cariz de lo irremediable. Pero en aquel momento, al bajar en la estación de La Selva, te prometiste que recorrerías cada parte, cada rincón, cada una de esas encrucijadas que constantemente asomaban entre la exuberante vegetación que sitiaba a la ciudad por todas partes. Continúa leyendo El retorno

Nocturna

A Narcisa

Quería disfrutar de su soledad y descansar de aquellos artificiales paisajes sin alma, holográficos, carentes de significado, tristes y huecos. Haber visto al mundo entero cavando en la ignorancia de su fosa, le provocó abatimiento. Fue un ejemplo, pero a nadie pareció importarle, la pequeña flor que con esperanza sus manos sembraban, pisoteada moría bajo las sucias pezuñas de aquellos seres de antropomorfa figura (la especie dominante en el planeta era más sucia que…¿los cerdos?). Continúa leyendo Nocturna

La memoria del olvido

Sabés
dijiste
nunca
nunca fui tan feliz como esta noche.
Nunca. Y me lo dijiste
en el mismo momento
en que yo decidía no decirte
sabés
seguramente me engaño
pero creo
pero esta me parece
la noche más hermosa de mi vida
Sabés
La receta, Idea Vilariño

Hace algunos años salió en el mercado alemán un producto novedoso: pastillas para olvidar malos recuerdos de forma eficaz y de manera definitiva. La información en la cajita blanca con letras negras solo decía lo siguiente: Continúa leyendo La memoria del olvido

Mercy

¿Por qué? Si has estado jugando conmigo,

si no me quieres, no hay contestación.

Si me quisieras, sobraría la respuesta.

El Halcón Maltes

Dashiell Hammett

¿Que por qué la mate? ¡Vaya!, habrá que ser ingenuo. No sé si estaba realmente enamorado o no, tampoco si tuve un ataque de celos como todos creen. Solo hice lo que debía hacer. Continúa leyendo Mercy

Despertares

Un piquete en una de mis extremidades me despertó, aún con los ojos cerrados me rasqué con fuerza; el dolor de la punzada me despertó un poco.

Por la mañana el rasguño había dejado un caminito inflamado de ronchitas, lo observé bien y me pareció extrañísimo, nunca me había sucedido algo así. Nunca  había tenido erupción alguna. Por la tarde empecé a sentir comezón en las extremidades superiores. Continúa leyendo Despertares

Epístola

Para M:

Te hice la más bella de las mujeres
Tan bella que enrojecías en las tardes.
-Vicente Huidobro.

Lo primero que pensé cuando te vi, fue en llevarte a la cama, lo segundo algo bastante obvio, el querer hacerte mía con furia, pasión, deseo y hasta con lujuria; tal vez debido al prolongado tiempo sin acción con alguna chica, pero lo tercero que imaginé, fue en que sería terrible terminar en un instante, sobre todo de mala educación y peor en nuestra primera vez. Será importante dejarte una buena impresión o de menos una breve sonrisa de satisfacción. Ahora desearía que pasáramos de un lugar común a algo más íntimo, más nuestro, para estar solos en un cuarto de cuatro por cuatro y ser dos, sin la necesidad de multiplicarnos. Siguiendo con el conteo quiero llegar a un quinto acontecimiento, en el cual sin duda estaré un poco agotado después de poseerte a ti, amazónica mujer, tu fuego y ganas resultaran doblemente terribles. Uno va por la calle siempre observando a las mujeres como depravado sexual, desvistiéndolas e imaginando que haría con semejante ejemplar bajo su dominio, pero no piensa en la cantidad de variables, donde esa mujer te puede hacer pedazos literalmente u oralmente, en todo caso, con sus artimañas, sus posiciones, hasta con una simple diminuta caricia bien dada puede hacerte perder la concentración y terminar llenando el preservativo con restos de amor. Continúa leyendo Epístola

¿Aceptas?

Hamm- No puedo abandonarte.

Clov- Lo sé. Y no puedes seguirme.

–Samuel Beckett, Fin de partida .

Hoy, por fin, es domingo y no debe de tardar en llegar Paula. Apenas van a dar las cinco de la tarde. A veces me pregunto cómo pasa el tiempo, aunque, últimamente, me exaspera eso de deshojar las horas. Ella se fue a una fiesta desde el viernes y no me ha llamado durante este fin de semana, lo que, por una parte, me tiene bastante tranquilo. A pesar de encontrarme tan lejos de ella, la recuerdo despacito y sin ayuda, esperando que razón y corazón hagan las paces, aunque en estos casos no sea la mejor opción. Continúa leyendo ¿Aceptas?

Un colibrí sin labios

Por  Karla Jazmin Sánchez Jerónimo

Probablemente el error más grande fue pensar que la impetuosidad del río bastaría para menguar la corriente inconstante. Es soberbio siquiera imaginar esta analogía, esta sumisa metáfora: Continúa leyendo Un colibrí sin labios

Bajo la mesa

Por Ian González López.

What is love? It was just a game We’re both playing and we can’t get enough of.
–Kings of Convenience.

Entré al café dispuesto a esperarla. Sé que ella tarda en llegar cada que nos vemos, pero yo siempre he tenido la inquietud de ser puntual, de sentarme a la mesa o tocar el timbre en el momento en el que el segundero marca la hora exacta del encuentro. Coloqué mi saco en la silla y me senté. Continúa leyendo Bajo la mesa