Versos y acordes: una charla con Juan Vadillo

Es una bella tarde de sábado en la librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo. El sol acaricia con sus rayos cobrizos las hojas de los árboles, y la primavera se hace notar en la calidez del ambiente. Nuestra cita con Juan Vadillo será en pocos minutos. Por fortuna hemos llegado temprano al encuentro. Lo vemos cruzar la calle y es tal como lo recordamos: con su aspecto bohemio y despreocupado. Nos saluda con gran cortesía y lo invitamos a charlar acerca de su obra, el flamenco y la poesía en la cafetería del segundo piso del inmueble. Elegimos una mesa del fondo para comenzar con nuestra entrevista. Mientras verificamos que el equipo de sonido esté en buenas condiciones, ordenamos las bebidas que acompañarán nuestra conversación. Continúa leyendo Versos y acordes: una charla con Juan Vadillo

El gallo es mudo

La oscuridad estaba entrando en un profundo sueño cuando Ebrig abrió los ojos. Miró el techo de láminas por varios minutos antes de animarse a salir del catre y cuando al fin lo hizo, el chirrido común entre el ladrillo de la pata derecha y la tabla mocha del catre no sonó, su respiración, entonces, se tornó agitada. Pero ya en pie, dió dos pasos de duda hacia adelante, tres hacia atrás, espero en vano por la tormenta de chanchitas en sus pies desnudos como era usual. Lo primero que le atravesó la mente fue que era muy temprano y las cosas comunes vivas o muertas estaban durmiendo todavía… Él posiblemente lo estaba también y solo habría abierto los ojos dentro de su propio sueño. Así siguió caminando, pegándole a los tiliches donde cocinaba, mientras las tripas le recordaban lo rico que sería un desayuno, porque claro aún era de madrugada y él sentía estar en un sueño. Añoraba un pedazo de carne casi cruda y unos huevos revueltos en un plato de barro, acompañado de una taza con atole de chocolate. Se topó con la desgracia de los frijoles agrios de tres días atrás. Peor aún, no había nada más que la fuerza hastía de la cuchara golpeando la olla de los frijoles durante una ausencia de sonido cercana. No reaccionó enseguida, no se preguntó porque no reproducía sonido aquel golpe, solo salió de la casucha y se fue al gallinero. Sentía en los pies una banal y blanda masa hedionda, en la cara un viento negro moviéndose con los huizaches y en los ojos la árida tierra mezclada con la mierda de los pollos, su respiración retumbó como carrera de caballo en las orejas de las gallinas al darse cuenta que el gallo no estaba postrado en la cerca. Atemorizado por las penurias del animal en la intemperie se puso a buscarlo para que le cantara, al tiempo de que la fuerza del aire expulsado por su nariz se asimilaba a la de un toro con las orbitas desquiciadas por las ansias de coger…no percibió bullicio, ni voz, ni canto… no percibió ni el silencio y una desdicha inmensa cubrió su cabeza con toneladas de resquicios… el gallo ¿Dónde está el gallo? ¿el gallo donde está el gallo? ¿se habrá perdido? ¿los coyotes se lo comieron? ¿se habrá muerto? Se murió. Se murió. ¿Quién me va a cantar? ¿Quién me va a cantar?… crujiendo las rodillas con el suelo y tocándose el lado izquierdo del pecho, cayó. Estaba desolado ese hombre. Tirado entre los treinta minutos de oscuridad desde que se levantó del catre hasta el infortunio de que el gallo no se mostraba… Silencioso todo como antes, las horas nocturnas se redujeron a las primeras olas de luz naranja, y el gallo como héroe de salvación pasó corriendo ruidosamente a cantar sobre la cerca, Ebrig lo vio correr y no escucho nada. Nada. Pensó desolado, “el gallo enmudeció.”


Por Alejandra Villegas.

La magia de un tubo

El tubo de labios es cosa íntima, no se presta y
hace pactos con nuestra piel (es una lencería facial),
con nuestro deseo de camuflarnos, cambiar, embellecer,
simular que tenemos una boca jugosa y palpitante
–Mónica Lavín

El ingenio y la vanidad han caminado siempre tomados de la mano en las creaciones humanas. Durante siglos los colores han ornamentado la piel; sobre todo, la boca de las mujeres. Pintar los labios puede parecer un placer efímero, pero en realidad, es un gusto que se retrata más allá de la piel; es guardar el poder de la elegancia en un diminuto tubo, el poder preservar la belleza en innumerables instantes que difícilmente un hombre no apreciaría. Continúa leyendo La magia de un tubo

Linfa

Estás aquí, eco adoptivo, hecho a tu forma.
Sutil ventisca de palabras que cambiaron el telar de la noche
magia de una madrugada que se repartió en cien estrellas,
incendio amoroso que redime al tacto perdido,
plasma de hierro que mancha los botones de la primavera.
Ahora conmigo, rumor de los anhelos que gritan a distancia.
Te volviste la oración de un perfecto sortilegio Continúa leyendo Linfa

Nocturna

A Narcisa

Quería disfrutar de su soledad y descansar de aquellos artificiales paisajes sin alma, holográficos, carentes de significado, tristes y huecos. Haber visto al mundo entero cavando en la ignorancia de su fosa, le provocó abatimiento. Fue un ejemplo, pero a nadie pareció importarle, la pequeña flor que con esperanza sus manos sembraban, pisoteada moría bajo las sucias pezuñas de aquellos seres de antropomorfa figura (la especie dominante en el planeta era más sucia que…¿los cerdos?). Continúa leyendo Nocturna

La memoria del olvido

Sabés
dijiste
nunca
nunca fui tan feliz como esta noche.
Nunca. Y me lo dijiste
en el mismo momento
en que yo decidía no decirte
sabés
seguramente me engaño
pero creo
pero esta me parece
la noche más hermosa de mi vida
Sabés
La receta, Idea Vilariño

Hace algunos años salió en el mercado alemán un producto novedoso: pastillas para olvidar malos recuerdos de forma eficaz y de manera definitiva. La información en la cajita blanca con letras negras solo decía lo siguiente: Continúa leyendo La memoria del olvido

Barbie alterada

Tus ojos metálicos radiografían mi mente
ellos saben que lejos de aquí hay un precipicio en llamas
donde debemos caer los motociclistas del siglo 21
la fuga se encuentra entre las pupilas y los cónclaves cosmopolitas
en donde se dictaminan los siguientes embates militares
China versus Japón Irán versus USA Continúa leyendo Barbie alterada

Tu mirada penetrante perfora mi pecho

Tu mirada penetrante perfora mi pecho;
coraza de carne putrefacta
y hueso petrificado y hediondo.
Tu mirada entra en mis entrañas
como ser que calcina los lugares
llenos de nostalgia, de recuerdos,
recuerdos de un amor añejo, Continúa leyendo Tu mirada penetrante perfora mi pecho

Los últimos instantes de un otoño

A mi palma adormilada en la quijada,
le está pesando el tiempo.
Me estorban las cavilaciones en este episodio
lacerante,
en este clandestino momento
que  quiere postergarse,
que  quiere suspenderse entre las ramas
de los últimos instantes de un otoño. Continúa leyendo Los últimos instantes de un otoño

La lectura como un instrumento de crítica social (Primera parte)

Quizá no hubo días en nuestra infancia más plenamente vividos que aquellos que creímos dejar sin vivirlos, aquellos que pasamos con un libro favorito.
Sobre la lectura, Marcel Proust.

Hace algunos días encontré, en ese mar de información llamado internet, un texto referente a la lectura escrito por Juan García Ponce (1932-2003). Leer es un pequeño texto de apenas 4 páginas que aparece en Las huellas de la voz (México:Coma, 1982), en donde de manera poética, el autor analiza la complejidad que representa el proceso de lectura. Para García Ponce, el escritor se encarga de hacer un libro, de infundirle el poder de la palabra a través de la escritura, para después abandonarlo. El libro ha quedado solo, pero gracias al escritor posee la cualidad de hablar. Sin embargo hasta que éste no sea leído, “las palabras que se han hecho poema, novela, ensayo, están inquietas, en silencio”, (p.4). Creo que la mayor parte de nosotros nos entregamos por completo a la lectura cuando hemos encontrado un texto que ha cautivado nuestros sentidos, aunque poco reflexionamos sobre dicho proceso. Continúa leyendo La lectura como un instrumento de crítica social (Primera parte)