De palabrejas y significados: El diccionario, el libro que lo sabe todo

 Hace un par de días, mientras revisaba el Clave. Diccionario de uso del español actual, un libro de gran formato y amplitud, no pude evitar leer el prólogo que Gabriel García Márquez escribió en 1997 para dicha obra. Desde las primeras líneas se relata el primer acercamiento que el escritor colombiano tuvo con el libro que le cambiaría la vida: el Diccionario de la Lengua Española. Continúa leyendo De palabrejas y significados: El diccionario, el libro que lo sabe todo

El editor, el librero y la cultura

Muchas veces tendemos a criticar a los grandes consorcios editoriales con el único argumento de que éstos sólo velan por un interés económico. No niego que esto sea verdad, y tampoco que el panorama de la edición contemporánea mira más hacia una lógica de mercado, pero me gustaría hacer un breve repaso por la historia de la edición a través de dos de las figuras más representativas para la misma: el editor y el librero. Esto con el fin de hablar del papel que tienen ambos como difusores de la cultura y cómo han ayudado a que grandes obras lleguen a nuestras manos hoy en día, a la vez que hacer una reflexión sobre cuál es su papel actualmente. Continúa leyendo El editor, el librero y la cultura

La magia de un tubo

El tubo de labios es cosa íntima, no se presta y
hace pactos con nuestra piel (es una lencería facial),
con nuestro deseo de camuflarnos, cambiar, embellecer,
simular que tenemos una boca jugosa y palpitante
–Mónica Lavín

El ingenio y la vanidad han caminado siempre tomados de la mano en las creaciones humanas. Durante siglos los colores han ornamentado la piel; sobre todo, la boca de las mujeres. Pintar los labios puede parecer un placer efímero, pero en realidad, es un gusto que se retrata más allá de la piel; es guardar el poder de la elegancia en un diminuto tubo, el poder preservar la belleza en innumerables instantes que difícilmente un hombre no apreciaría. Continúa leyendo La magia de un tubo

No todo es Warhol. El Pop Art británico como crítica al American Way of Life

¿Otro artículo sobre Pop Art? ¿Pueden estos de Callejero decirme algo que no pueda encontrar en una de las miles páginas web sobre el tema? Pues esa es mi intención. Ahora que el tema en Callejero es el vaporwave, no pude evitar pensar en las similitudes que tiene éste con el Pop Art. Pero déjenme adivinar, es muy probable que al leer esas dos palabras lo primero que les vino a la mente fue una lata de sopa Campbells o una imagen de Marilyn Monroe repetida en diversos colores. Y si bien es cierto que la historiografía del arte y los museos se han encargado de recordarnos que Andy Warhol es Pop Art, vale la pena recordar que el Pop Art no es sólo Warhol. Continúa leyendo No todo es Warhol. El Pop Art británico como crítica al American Way of Life

La historia en clave materialista. Otra introducción al pensamiento marxista

Anteriormente publiqué dos artículos a modo de introducción a la filosofía marxista (la primera y la segunda parte), así que espero que el tema ya no les resulte tan esotérico. A pesar de esto, creo que vale la pena adentrarnos un poco más en la concepción materialista de la historia y la manera en que ésta describe a la sociedad, para así aclarar las dudas que pudieron haber surgido. En esta ocasión, me enfocaré concretamente a analizar el apartado “Historia” del primer capítulo de La ideología alemana de Karl Marx y Friedrich Engels (el dúo dinámico del comunismo). Continúa leyendo La historia en clave materialista. Otra introducción al pensamiento marxista

Hacerse de la vista gorda. Walter Benjamin y sus “Tesis sobre la historia”

Es más fácil tener poco seguro que arriesgar para obtener más. Podemos pasar por la vida esperando el paraíso prometido, claro, sin hacer nada, pues es un futuro que nos aseguran llegará. Y, como historiadores, podemos dedicarnos nada más a constatar lo que creemos que sí pasó, pues esta tarea no implica ninguna responsabilidad y nos hace sentirnos bien, pues incluso nuestro trabajo será valorado, aunque sólo sea una mera constatación que no sirva de nada ni a mí ni a nadie. Podemos hacer trabajos que sean muy exactos, donde consultemos archivos y creamos decir lo que realmente ocurrió, y ganar premios por ello, pero la realidad es que por un lado son trabajos que no sirven a nadie (más que para aumentar el ego del autor), y lo que concluiríamos sería: “con esta investigación constatamos que así fue, así es y no hay nada que hacer”. Llamaré a este tipo de personas historiadores de cubículo. Continúa leyendo Hacerse de la vista gorda. Walter Benjamin y sus “Tesis sobre la historia”

Nietzsche, historia y peligro

La muerte de dios, el eterno retorno, la voluntad del poder… frases todas que seguro han escuchado (probablemente en la preparatoria). Sí, Nietzsche es tremendamente popular, y es difícil imaginar que en algún momento deje de serlo; hay algo en sus palabras que seduce y enamora. Hoy nos centraremos en su concepción histórica, más específicamente las que para él eran las tres formas en que podemos concebir la historia, las que deja de manifiesto en la Segunda consideración intempestiva, en la cual, casi de inmediato, nos suelta sentencias como: “toda acción demanda olvido, tal como toda vida orgánica no sólo demanda luz, sino también oscuridad” (Nietzsche, 2006, p 16). Continúa leyendo Nietzsche, historia y peligro

Pánuco 46. Una ventana al pasado

Creo que todos hemos soñado alguna vez, en especial a los que nos gusta la historia, con poder tener una máquina del tiempo para poder regresar al pasado y ver en vivo hechos, lugares y personas de hace algunos ayeres. Lamentablemente, la ciencia, hasta el momento, ha demostrado que lo anterior seguirá siendo un sueño. Otra de las cosas que nos gustan son las llamadas cápsulas del tiempo, que consisten en guardar en algún lugar objetos del presente para conservarlos intactos y no volver a sacarlos sino hasta muchos años después. Pues en esta ocasión escribo este artículo para invitar a los lectores de Callejero a vivir una experiencia bastante recomendable, que en parte les dará una oportunidad de viajar al pasado, y lo que es mejor, adquirir una parte del mismo. Continúa leyendo Pánuco 46. Una ventana al pasado

Materialismo y las Tesis sobre Feuerbach, una introducción al pensamiento marxista (II)

Bueno, la semana pasada analizamos las tesis I, II y IV, de Karl Marx, esta vez nos toca hacer lo propio con las restantes, así que no perdamos más tiempo y comencemos. De nuevo les sugiero acompañar la lectura de este artículo con la lectura de las tesis, las que podrán encontrar en este enlace.

Karl Marx
Karl Marx

Tesis V

Ya Marx declaraba en la segunda tesis que la verdad se crea primeramente en los hechos del mundo, quedando implícito que posteriormente es conocida por la razón, pero no sólo somos seres pasivos sobre los que el mundo actúa, sino que existe una relación entre nuestras acciones y lo que percibimos, ya que nuestras acciones dan forma al mundo que nos rodea.

Tesis VI

Feuerbach acierta al encontrar el origen de las religiones en la esencia humana, pero se equivoca al pensar que existe tal cosa como una esencia humana universal que se hace presente en los individuos. Como consecuencia de esto, Feuerbach concibe al ser humano como la abstracción de la humanidad, como un ente ideal, arrancándolo de cualquier contexto (histórico, político, geográfico, social, etc.). Mientras tanto, esta esencia humana es, para Marx, el producto de las relaciones materiales que se dan entre los individuos. Lo que nos une son las relaciones que, como conjunto de individuos, hemos compartido a través del tiempo, las cuales son producto de los procesos históricos que se manifiestan en el presente, pero estos procesos históricos no son, como en el pensamiento hegeliano, el curso de un espíritu ideal que busca conocer al encarnarse en los pueblos, sino una serie de hechos explicables en la realidad material del mundo. La sociedad es producto directo de las relaciones entre los individuos, es una construcción que se lleva a cabo en la práctica.

Tesis VII

Debido a lo anterior, si uno entiende a la sociedad como producto del hombre y al hombre como producto de una serie de relaciones sociales, podemos entender que el origen de la religión está en el hombre mismo, y nos podemos alejar del error que Feuerbach comete al entenderla como algo independiente de él. Dado que el hombre es la actualización del proceso histórico de la humanidad, y que la religión es producto de las relaciones humanas, la manera en que la religión se presenta es particular a una sociedad específica.

Tesis VIII

Con lo anterior en mente, Marx llega a una conclusión fulminante: no sólo la religión puede ser explicada por las relaciones humanas, sino que los fantasmas, ángeles, avistamientos extraterrestes, el monstruo del lago Ness, duendes, trolles, aluxes y “todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo”, pueden ser explicadas gracias al análisis de la sociedad en la que aparecen.

Tesis IX

Si no comprendemos que las relaciones entre individuos tienen repercusiones directas sobre la forma que toma la sociedad, sólo podemos “contemplar a los distintos individuos dentro de la ‘sociedad civil'”. Por sociedad civil, Marx se está refiriendo a la burguesía, lo cual puede deberse a que en el momento en que estas notas son escritas (primavera de 1845), nuestro querido barbón contaba con sólo veintisiete tiernos años, por lo que no es difícil pensar que el aparato teórico que desarrollaría a profundidad en obras posteriores aún no tomaba una forma definida en su propia mente. A lo largo del texto de las tesis, los que estén más familiarizados con la obra de Marx notarán que se encuentra desarrollado el concepto de práxis, que es fundamentales para entender la teoría marxista, aunque en ningún momento aparece con este nombre (yo he hecho uso del término por que considero que la carga teórica que se liga a él es útil para entender este documento, aunque caiga en un ligero anacronismo), lo cual viene a sustentar lo anterior. Dejando este paréntesis de lado, Marx nos está diciendo que este hombre que es ajeno al mundo, que es ajeno a otros hombres, que existe independiente de todo, es el hombre en el que los teóricos (esto incluye a, Feuerbach) se basaban para desarrollar sus sistemas.

Tesis X

Si el materialismo anterior tomaba al individuo burgués como protagonista, el nuevo materialismo debe tomar a la colectividad de los individuos, a la “humanidad socializada”, para de ahí partir a describir el mundo.

Tesis III

Como mencioné en la primera parte de este artículo, coloco la tercera tesis casi al final por que me parece que funciona más como conclusión de las anteriores, dejaré que el lector juzgue si estoy en lo correcto.

Así como el hombre moldea a la sociedad, la sociedad igualmente moldea al individuo, dado que la formación de éste se lleva a cabo inmerso en las circunstancias de aquella. Explicado de otra manera: yo me veo afectado por la sociedad en la que me desarrollo, pero tengo la capacidad de afectar a esa misma sociedad, lo que vendría a cambiar las condiciones en las que otras personas se desarrollarán. Esto, la capacidad de los individuos para cambiar a la sociedad y que esto repercuta en los individuos, es la esencia de la revolución.

Tesis XI

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Podría cerrar este artículo aquí, con el texto de la tesis entre comillas, pero a pesar de su autoexplicativa naturaleza, escribiré unas últimas líneas a modo de conclusión. Lo primero es entender lo que es un filósofo en el momento en que Marx escribe estas tesis. En aquellos tiempos, la ciencia no era lo que nosotros entendemos por ciencia en la actualidad, sino que dentro de ese concepto caía cualquier cosa que produjera un conocimiento. Así, las áreas de investigación que más asociamos actualmente con la palabra ciencia (como las matemáticas, la física, la química y otras) ya tenían esa relación en época de Marx, pero también la tenía la filosofía. Si nos remontamos más atrás en el tiempo, Aristóteles relacionaba la ciencia con el conocimiento de las causas que daban origen a un hecho, mientras que la experiencia era el conocimiento del hecho mismo (lo pueden encontrar claramente en Metafísica A [281a], en la edición de Gredos). Cualquier persona del común podía tener conocimiento de los hechos, pero era trabajo del filósofo hacer ciencia para conocer las causas. De esta idea es que el concepto de filosofía sería desarrollado a través de varios siglos, arrastrando consigo la idea del filósofo como científico. Entendiendo esto, nos damos cuenta que esta acusación va dirigida a todos y cada uno de los pensadores de los que da cuenta la historia, pero más específicamente va dirigida a la filosofía moderna, a los empiristas y a los racionalistas, a los kantianos y a los hegelianos, a los economistas burgueses y a los socialistas utópicos.

Marx ve en la filosofía de su tiempo una crisis bastante grave. La ve convertirse en una actividad especulativa puramente intelectual que deja de tener relación con la vida cotidiana y con los problemas que se hacían presentes en su sociedad, por eso es que dedicaría gran parte de su vida al desarrollo de su teoría económico-política (cosa que, en su mente, no es otra cosa que una forma de filosofía) al mismo tiempo que se convertiría en un activista político incansable. Siempre congruente con sus ideas, intentó ser el filósofo activista que cambiase al mundo, y lo logró: no podemos hablar del siglo XX sin hablar del impacto que el marxismo causó en el mundo (para bien o para mal).vivelacommuneEl marxismo no está muerto, simplemente existe fracturado, entendido como se quiere por quien quiera y aplicado a cualquier contexto de cualquier manera. Pero no por ello las ideas contenidas en la extensa obra de Marx han perdido relevancia. No se puede hablar de economía sin mencionar alguna de las aportaciones que Marx hizo a la teoría, y lo mismo con la historia, sociología, política y, por supuesto, filosofía. Más que tomar su obra como palabra divina e incuestionable, Marx nos incitaría a analizarla y revolucionarla teóricamente, así como debemos analizar al mundo para revolucionarlo prácticamente. Porque el camino de la revolución es el camino de la práctica revolucionaria, el camino de la acción, siempre acompañada de la teoría. Actuar por actuar es tan malo como la inacción, tan perjudicial como carecer de aquella conciencia crítica que nos permite enfrentarnos a las realidades contingentes del presente (por que recuerden que la contingencia sólo existe en el presente). El marxismo merece, cuando menos, el ser revolucionado.

Hasta aquí este pequeño análisis, pero ya habrá tiempo de más artículos como este. Por ahora, sólo queda escuchar sus opiniones, sus críticas y sus comentarios (todos bienvenidos), así que no sean tímidos y discutan. Cualquier intuición es buena para comenzar un debate: si siento que algo está mal, ¿por qué lo siento? si siento que algo está bien, ¿por qué no cuestionarlo?. La crítica es el enemigo del dogmatismo, y el dogmatismo es el enemigo del desarrollo, así que desarrollémonos siendo críticos.

La exoticidad del otro. Japón y el sumo (Parte 2 de 2)

La semana pasada publiqué en Callejero la primera parte de este artículo en la que cuento cómo tenemos etiquetados de exóticos a países como Japón y que en vez de tratar de comprenderlos como hombres en una situación distinta a la nuestra, con su propia historicidad, los vemos como extraños o ajenos. Para ejemplificar esta actitud, puse el ejemplo del Sumo, práctica japonesa que en apariencia es milenaria, exóticaextraña, para ello hice un recuento de los relatos japoneses en los que se habla del sumo y los puse en su justa dimensión histórica para ser mejor comprendidos. En la segunda parte de esté artículo concluiré viendo las connotaciones religiosas que se le han dado, los registros de los primeros combates y con una reflexión de cómo es vista esta práctica hoy en Japón y en el mundo.

history1Guttmann y Thomson también dicen que existe una relación entre el sumo y la religión pues se sabe que se practicó en ceremonias budistas y shintoistas. Un claro ejemplo es el karasu-zumo en el que jóvenes que representan al dios Takemikazuchi luchan contra otros jóvenes que representan lo mundano. Lo cual lo veo relacionado con el relato del Nihon Shoki.

Vale la pena mencionar que muchas interpretaciones coinciden en que el sumo tiene un origen religioso asociado a un ritual relacionado con agricultura. Sin embargo no veo que haya las fuentes suficientes y adecuadas para hacer tal afirmación.

Varias fuentes coinciden en que el primer combate que puede comprobarse históricamente fue en 642, cuando la Emperatriz Kogyoku hizo que sus guardias de palacio practicaran el sumo para entretener a los enviados de la Corte de Paekche de Corea. Y a decir de Sharnoff, citada por Coller, “La costumbre del “tenran-zumo” (Sumo en presencia imperial) se mantiene aún en el presente, aunque de forma diferente.”[1]

Me parece importante hacer notar las fechas pues primero se tiene el registro del combate (642) y hasta después (712-720) se hacen los relatos donde se habla del sumo como una práctica de muchos años atrás. Esto permite darnos cuenta que se trata de una tradición más bien inventada con diversos propósitos pues primero se desarrolla y hasta después se narra, pues la cerámica encontrada no es prueba fehaciente de la práctica del sumo.

La aparición de los textos míticos, el Kojiki y el Nihon Shoki coinciden con los primeros años del establecimiento de Nara como la capital. Este punto me parece fundamental pues tiene lógica que una vez establecido el poder en un lugar fijo, se elaboren textos que, por un lado legitimen el poder y por otro inculquen ciertos valores en la población. En los casos que ejemplifiqué vemos el uso del Sumo para estas dos funciones.

Vale la pena destacar que con esto podemos notar la historicidad del término y ver que su uso comienza en una época determinada y es parte de un proceso histórico no es nada arbitrario o coincidental.

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Conclusión

Existen diversos relatos japoneses de carácter mítico que mencionan la práctica del sumo. La más antigua de la que se tiene registro es en Kojiki donde se habla de una pelea entre Dioses que termina con el triunfo de Takemikazuchi quien toma el poder. El relato en el que se habla de una pelea entre humanos por primera vez, pero con un corte mítico es en el Nihon Shoki donde Nomi no Sukone se impone a un fanfarrón  con ello se le da el título de “Padre del Sumo.” Hay otros relatos míticos donde se habla de la práctica del Sumo pero es hasta 642 cuando se tiene registro de un combate ocurrido realmente.

El sumo es utilizado en los relatos míticos como medio legitimador o moralizante. Pero lo que me parece fundamental es comprender que los relatos en los que se hace mención del sumo son posteriores al registro del primer combate real. Y algo importante es que estos relatos surgen en los primeros años del establecimiento de la capital en Nara, por lo que resulta congruente que una vez establecida una capital y centralizando el poder, se creen relatos que busquen legitimar ese poder y además moralizar a los habitantes, y el sumo sirve como medio en el relato para estas funciones, que satisfacen intereses de los hombres en el poder.

Para concluir cito a Requena, quien refiriéndose al Kojiki nos dice:

De esta fusión más o menos armónica de tradiciones provienen, a su vez, una serie de valores espirituales, socioculturales y estéticos, que se incorporan a la cultura japonesa a través de los siglos y que se expresan por medio de la literatura, la historia, la religión y la filosofía, así como de las costumbres, las fiestas y las celebraciones de rituales que han mantenido su forma y su sentido inalterables hasta el presente. Muchos de estos valores, incluso los que nacen durante el primer período Yamato, son claramente reconocibles en la industrializada sociedad nipona del siglo XXI, aun cuando no siempre es posible identificar a ciencia cierta su origen, y siguen teniendo un lugar destacado en los géneros culturales más populares de la sociedad japonesa.[2]

Aunque no coincido con el autor cuando dice que permanecen inalterables, me parece importante mencionar la vigencia de algunas tradiciones hasta la civilización japonesa actual, tan tecnológicamente avanzada. El sumo no es la excepción, aunque creo, viendo la información que se maneja en internet, que ahora se juega con el etiquetar al Sumo como algo “milenario” y “tradicional” pero con el objetivo de venderlo como un atractivo turístico.

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Me parece importante destacar que el sumo o el uso del concepto no surgen de la noche a la mañana y no se puede encasillar como un deporte o una tradición milenaria. Es algo que tiene un proceso histórico detrás y es utilizado con ciertos fines por el hombre. Además de que no podemos dejar de lado que surge en un momento determinado lo que nos permite comprenderlo mejor en términos históricos.

Vale la pena insistir en la reflexión que hacía en la primera parte del artículo, respecto a comprender al otro en su dimensión y no etiquetarlo como exótico pues estoy seguro que muchas personas en el extranjero así nos ven, y uno como mexicano sabe que no es así, por ello deberíamos hacer el esfuerzo de entender a otras culturas como hombres en su propia dimensión histórica y ver que no son extraños o ajenos y que incluso, podemos aprender de ellos y podemos aprender a conocernos a nosotros mismos intentando comprender al otro.


[1] Requena Hidalgo, Cora, “La creación del mundo japonés: representaciones mitológicas y literarias en Kojiki”, en: Espéculo. Revista de estudios literarios, Universidad Complutense de Madrid, No. 37, Noviembre 2007-Febrero 2008. (en línea)


[2] Ken Coller, Sumo FAQ, trad. Eduardo de Paz Gútiez, Seattle, 1996. (en línea)