La danza perdida

Gloria contreras
siempre serás bienvenida en todo ritmo.

Cuando la miraba dar una pirueta tras otra, no podía evitar que cada hebra de mi cabello deseara estar jugueteando y elevándose en el escenario. Toda corriente de aire, indiferentes cuando no se hallan entre las paredes de un teatro, impulsaban las ondas de su vestuario al ritmo de sus pulsaciones. Telas anaranjadas expresaban la energía de lo invisible; las notas nos encerraban en la ilusión óptica de la música. La música se veía, se observaba en su cintura enmarcada por su piel estirada por las constantes exhalaciones. Sólo he amado a una mujer a la distancia: ella, la siempre inocente, la nunca conocida, la eterna anónima. Continúa leyendo La danza perdida