Película de la semana: La Revolución de Juan Escopeta

Cada semana, uno de nuestros colaboradores escribe sobre alguna película y las razones por las cuales deberían verla. Ahora es turno para Cuauhtémoc Islas “Chutemoc”.

Ya han pasado cuatro años desde los cuestionados festejos del bicentenario de la Independencia de México y del centenario de la Revolución Mexicana. Dichas celebraciones trajeron muchos proyectos culturales para revisar el pasado y reflexionar cómo se ha construido el presente. Entre tantas cintas, exposiciones, ferias y un largo etcétera, quiero rescatar del anonimato una cinta interesante: La Revolución de Juan Escopeta.

Una cinta para toda la familia en animación 2D que nos presenta la historia de un niño de once años a quien todos conocen como Gapo, quien vive en un pequeño pueblo de Guanajuato durante los años de lucha de la Revolución mexicana. Gapo vive sólo con su madre, la guerra parece algo lejana, pero trae aires de esperanza; nunca pensó que de un momento a otro llegaría a estar tan cerca de ésta, obligándolo a irse de viaje, dejando varias cosas atrás.

Algo que lo ayudará a salir adelante es el anhelo de poder encontrar a su hermano el Damián, quien también es un héroe simbólico para el pueblo. Apenas y tiene recuerdos de él pero aún así intentará encontrarlo. En su camino se encuentra con un bandido de misterioso pasado llamado Juan Escopeta. Ambos se unen en la búsqueda de el Damián y recorren varias partes del país viviendo todo tipo de aventuras con peligros que los esperan para retarlos.

Históricamente parece muy bien construida, pues no intentan sólo copiar la estética de aquellos tiempos o copiar los terrenos desérticos que se ven en diferentes películas mexicanas ambientadas en este periodo. Se hizo una investigación muy completa de las costumbres, de las leyendas, de las anécdotas, de los testimonios y de estudios históricos para construir esta historia de ficción que hace referencia a muchos hechos. Hasta hacen pequeñas bromas y juegos como las referencias a algunas fotografías icónicas de la Revolución. Recomiendo verla con detenimiento y disfrutar de está película, pues está muy cuidada, pero aún así se ven pequeños errores en la animación como una escena en dónde Gapo y Juan están comiendo y en vez de ser una animación fluida, utilizan dibujos conceptuales o elementos parecidos. Tal vez esto sea por el poco presupuesto con el que contaba.

La película tiene una banda sonora original que da mucho dramatismo a la historia. Dibujos relativamente sencillos pero que comunican muy bien las gestualidades y personalidades de los personajes. Es una obra que creo disfrutarán mucho los estudiosos y aficionados a este periodo histórico.

Lo triste es que pasó desapercibida en cartelera comercial (cuando yo fui a verla estaba la sala sólo para mi y mis padres). Se ha estado exhibiendo últimamente en Uruguay y Puebla, pero no es necesario viajar para verla, se puede conseguir fácilmente en tiendas de discos como Mixup o en las tiendas de películas originales del centro histórico de la Ciudad de México a $50 cada una.

Si la ven por ahí, tómenla para verla en casa. Es una producción mexicana que vale la pena apreciar y difundir.

poster de la película

El artista-ser humano. Netrebko, Sochi y Putin

La inquietud de escribir el presente artículo surge a partir de la polémica y discusión que desató en Facebook una publicación del profesor/investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Dr. Alberto Pérez-Amador Adam, en ésta el investigador lamenta que la famosa estrella de la ópera, la soprano Anna Netrebko haya cantado el himno olímpico en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno Sochi 2014. El problema para Pérez-Amador es que la soprano no ha querido dar una postura sobre algunas políticas del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin (principalmente la polémica ley que prohíbe la homosexualidad en dicho país, pues dice no saber del tema o que no le incumbe), y el haber participado en la ceremonia le parece imperdonable; y dice que no volverá a comprar un disco o asistir a alguna función de la cantante.

La polémica surge cuando la doctora en Artes Escénicas Enid Negrete dice que “una postura política no los hace mejores ni peores artistas” y que “hay que juzgar su postura política por separado” y busca hacer la distinción entre mejor artista-mejor ser humano. A esto el músico y periodista musical Iván Martínez responde que  no puedes separar al artista del humano e incluso ironiza la situación diciendo que si se quiere separar esas dos cuestiones mejor escuche midis.

Orlando López hace ver la función social del arte y cuestiona que la calidad no la pierde, pero ser “artista” es cuestionable. Pérez-Amador apoya a López y complementa diciendo que un artista, como persona pública, tiene una responsabilidad con los demás.

Finalmente, en los comentarios a la publicación surgieron ejemplos de artistas que se opusieron a las políticas de su país y que incluso llegaron a tomar medidas como no volver a su país hasta su muerte. Orlando López puso el ejemplo del escritor alemán, Premio Nobel de Literatura Thomas Mann y el crítico Lázaro Azar puso como ejemplo al pianista y compositor Arthur Rubinstein quien se negó a visitar y tocar en la Alemania Nazi.

Como podemos ver, estamos ante una cuestión muy importante y que genera un debate muy interesante, por lo que me parece que es necesario reflexionar en torno a ello. En primer lugar estaría de acuerdo en que todos estamos inmersos en un contexto político, y más allá de nuestra profesión u ocupación tenemos una responsabilidad con el género humano (con todo lo que esto implica). Además, estaría de acuerdo con el dr. Pérez-Amador en que una figura pública tiene aún mayor responsabilidad.

140207143901-48-sochi-0207-horizontal-galleryPara poner el problema en contexto vale la pena hablar de la llamada ley anti-gay que fue implementada en junio de 2013 por el Gobierno de Vladimir Putin en Rusia, la cual prohíbe la propaganda, es decir manifestación pública, de relaciones no tradicionales (homosexuales), según se argumenta para proteger a los niños, a la familia y la maternidad. En lo personal me parece un hecho lamentable pues se están violando derechos humanos primordiales como lo es la libertad de cada individuo.

A partir de que se supo la noticia de la implementación de dicha ley, las protestas en todo el mundo no se hicieron esperar. Una de las protestas que me interesa mencionar es la que se organizó por medio de la página web change.org, la cual se titulaba “The Metropolitan Opera: Dedicate 9/23 Opening Gala to support of LGTB people” y buscaba que la Metropolitan Opera de Nueva York dedicara la Gala de inicio de temporada a la comunidad LGTB, ya que era una buena oportunidad pues se interpretaría una ópera de un compositor ruso (Eugenio Oneguin de Tchaikovski), y además la función sería dirigida musicalmente por el director ruso Valery Gergiev y la ópera tendría como estrella a la soprano rusa Anna Netrebko, por lo que sería una protesta significativa hacia la ley de Putin. Sin embargo, aunque el Met rechazó la propuesta pues quiso evitar meterse en temas políticos, la protesta funcionó y se le dio seguimiento en varios medios como el New York Times. Netrebko declaró que “Algunos dicen que tendría que decir más pero es lo máximo que puedo decir ahora. En mi próxima vida seré política y entonces hablamos”, y meses después declararía que “We artists shouldn’t meddle in political issues” (nosotros los artistas no deberíamos inmiscuirnos en asuntos políticos). Esta renuencia de la soprano a tocar el tema, más allá de parecer una posición neutral, pareciera que no está en contra de dicha política, lo cual a mi manera de ver, es lamentable pues no es sólo cuestión de una posición política sino que hablamos de una ley que viola derechos humanos fundamentales. Por si el silencio de Netrebko fuera poco, como ya se mencionó, el pasado 7 de febrero en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno que se llevan a cabo en Sochi, Rusia, la soprano cantó el himno olímpico. Vale decir que en la ceremonia estuvo presente el presidente Putin y fue él quien declaró inaugurado el certamen. Las protestas durante los juegos olímpicos no se han hecho esperar e incluso ya ha habido algunos detenidos.

doodle-gAsí las cosas. Vale la pena preguntarnos qué implica que un artista de la calidad y talla de Anna Netrebko, reconocida a nivel internacional como una artista de gran calidad y una embajadora cultural de Rusia, calle ante una situación como la que vive su país y de manera indirecta sea parte del problema. Y podemos llevar más allá la pregunta: ¿cómo debe actuar el artista frente a problemas políticos, o más allá, problemas que implican asuntos de derechos humanos?.

Parto de la idea de que el arte y la política son inseparables, pues frecuentemente vemos casos donde se hace un uso político del arte, a manera de ejemplo basta ver  las expresiones artísticas nacionalistas. Respecto a la música me gustaría citar a Silvia Herrera quien dice que “En toda música hay una razón social (política) que le da vida, que la hace funcional, que la identifica con una época, con una historia, con una cultura, con un lugar. Podríamos hablar de música con compromiso social, música comprometida, música intencionalmente política” (Herrera Ortega, Un  acercamiento al estudio y análisis de la relación música-política, p. 48). Para ampliar en el tema de música y política recomiendo la lectura del número 23 de la revista Folios.

Esta situación da pie a preguntarnos sobre si existe una función social de arte y si el artista tiene o no una responsabilidad para-con la sociedad o el arte es un ente separado de la política y debe permanecer distanciado. Yo no soy artista, y quizá por eso mi opinión será distinta (espero recibir opiniones de artista para complementar esta entrada), pero creo que más allá de ser de izquierda o derecha, y que esto no hace a un artista de alta o mala calidad, hay momentos en los que como figura pública, admirada por otras personas, es conveniente tomar una postura y seguir un ideal que vea por un bien común y no optar por el silencio.

BgDLOz8IUAAnOgoA manera de conclusión, me parece que si bien la calidad artística no tiene una relación con la posición política del exponente, no podemos separar al artista de su papel de figura pública y sobre todo de ser humano, por lo que tendría la responsabilidad de tomar una postura, que busque el bien común, más allá de su ideología política. Reconozco que estoy tomando una posición firme en la que veo como algo muy negativo la ley de Putin, sin embargo, con esto no estoy obligando al lector a pensar como yo (pero esperaría buenas razones para apoyar dicha ley, como yo las he expuesto para estar en contra de ella). La calidad de Netrebko ahí está, y puede comprobarse en CD’s y DVD’s, y esta situación no la afecta en ese sentido (y seguramente continuará con su brillante carrera), pero cuando se muestra indiferente ante un problema grave como el mencionado, esperaría que asumiera una postura y no optara por el silencio, pues el artista y el ser humano no pueden separarse.

Bibliografía
Herrera Ortega, Silvia, Un  acercamiento al estudio y análisis de la relación música-política, en Folios, no. 23, Verano 2011.

Diferente, como el arte

Hoy presentamos la primera colaboración de alguien ajeno al equipo base de la revista, en este caso se trata de Diana Niño, artista visual, fotógrafa y soñadora de la ciudad de Saltillo. Pueden encontrar a Diana en twitter, donde también le pueden mandar sus opiniones.

Diferente, como el arte

A gran parte de la sociedad le aterroriza la idea de cambiar ¿porqué hacerlo cuando ya se que el camión lo tomo en el lugar de siempre, a la misma hora, para ir al mismo lugar? ¿para qué tratar de hacer algo diferente? ¿y si no funciona? ser diferente, en lo personal, me causa, en ocasiones, conflictos, pero la simple idea de ser igual me aterroriza. La sociedad esta cambiando, estamos viviendo en una era que en muchas ocasiones sobrepasa nuestra imaginación, una sociedad demandante, donde la creatividad, innovación y hasta un poco de locura están permitidas. El arte es eso: locura, drama, pasión, conflicto, aventura, sueños, suerte, vértigo; todo eso que muchos temen.

El arte es el resultado de los alter ego del artista, son sus miedos, es su alegría, la forma de ver el mundo, y muchas cosas más. El creativo, quién a pesar de arriesgarse e ir en contra de un sistema opresor que asocia manifestación con el conjunto de sindicatos instalados en las plazas principales de la ciudad capital, cuando en realidad la manifestación a la que él, el creativo (o todos nosotros), hace referencia es plasmar las ideas para ser expuestas (que en sí, no es mucha la diferencia). Muchas veces, la ignorancia del gobierno egoísta hace que no sea apreciado el trabajo de los que hacen maravillas con un trozo de barro, de papel, o con una cámara; ya de por si, el ser catalogado como el artista de la familia es una carga, pues no faltan los comentarios: que si eres fotógrafo, vas a terminar tomando fotos en los quinces y bodas de los primos; que si eres músico, no saldrás de los bares, fiestas o serenatas; que si estudias arte ¡que desperdicio! ¡te vas a morir de hambre! en fin, todo ese tipo de cosas que nos han dicho o hemos dicho alguna vez. Ser artista es arriesgado por el simple hecho de atreverse a ser diferente, a crear consigo mismo o re-crear lo que ya está, volver único lo inexplicable, soñar imposibles, volar, cantar, sentir, vivir, llorar en otro; es la oportunidad perfecta, el pretexto indicado para decir lo que el alma calla ¿porqué no dar oportunidad a lo diferente? Tal vez la respuesta está en que, en un país como México (el lindo y querido por más extranjeros que por los mismos mexicanos), que sostiene más fe, sueños, y esperanzas, que apoyos a jóvenes talentos, donde se tiene más novelas de Juan Osorio al alcance de las familias que de Rosario Castellanos en las bibliotecas, no se puede ser diferente, para ser se tiene que ser igual, quedarse ahí, no decir nada, no hacer nada; para poder ser alguien.

Este es mi reconocimiento para los colegas, valientes de corazón y guerreros de vida, que día con día son diferentes desde las trincheras pertinentes, a los que dan vida a lo igual, a los que aterrorizan al sistema haciendo arte (ese que sólo se detendrá con la muerte de quien lo crea, y aun así vivirá). Quienes a pesar de las limitantes logran trascender, quienes nos alegran las vidas, nos adornan, nos hacen llorar con sus canciones, eternizar momentos con la fotografía, recordar el amor en los dedos anulares, todos ellos ¡gracias! por surgir entre los gremios como los valientes incansables, quienes nos recuerdan que se puede hacer mucho por el mundo con el arte.

“Por amor al arte, vivo, sueño y revoluciono”.