Una panorámica (incompleta) del arte contemporáneo en la Ciudad de México. (Parte 2 de 4)

Después del fenómeno de Yayoi Kusama, la Revista Chilango decidió hacer un experimento aprovechando Zona MACO, hecho que igualmente ya relaté en la anterior entrada. Y como dije, me sirve de vínculo entre el fenómeno de las “bolitas” de la artista japonesa y la más importante feria de arte de nuestro país: ¿Qué pasa en una feria de arte en el contexto de la Ciudad de México?

Introducción

Del 5 al 8 de febrero de 2015 se llevó a cabo la edición número doce de Zona MACO (México Arte Contemporáneo). En este tiempo, Zona MACO se ha posicionado como la feria de arte más importante a nivel nacional y una de las más importantes en Latinoamérica. En este artículo pretendo hacer una revisión crítica de esta feria, surgida en 2004. Haciendo una comparación entre sus objetivos y sus logros. También analizo hasta qué punto es un medio de difusión de arte contemporáneo y su eficacia en ello.

Uno de los puntos que más me interesa es encontrar qué tanto influye un evento como MACO en el desarrollo de nuevas propuestas artísticas y de qué tipo son. La pregunta eje de este trabajo es el objetivo de MACO, buscando a quién está dirigida y su posible trascendencia en el sistema artístico y en la difusión y promoción del arte contemporáneo.

Las ferias de arte

Un elemento clave en el panorama artístico actual son las ferias de arte. Ethan Wagner y Thea W. Wagner mencionan que hay prácticamente una feria de arte por semana alrededor del mundo. Sarah Thornton en su obra Seven Days in the Art World, considera a la feria de arte como uno de los siete elementos claves que nos permitene entender el sistema artístico actual.

El objetivo de las ferias de arte, según estos autores, y tras la consulta de las páginas web de algunas ferias, es ser un espacio para que un considerable número de galerías puedan presentar a potenciales compradores sus propuestas para que éstas sean consumidas. Es decir, se trata abiertamente de un negocio donde se comercializan obras de arte, y me parece fundamental tener esto presente al estudiar dicho fenómeno.

Me parece importante lo dicho por Mónica Mayer: “El objetivo de Zona Maco, como de cualquiera feria, es el comercio. El día que eso deje de funcionar, la feria se acaba. Es un evento de turismo cultural de altos niveles ya que traen coleccionistas de todo el mundo a quienes, hasta donde sé les pagan todo con la promesa de que comprarán cierta cantidad”.

En efecto, con mi experiencia dentro de la feria, puedo constatar que la misma se maneja como una empresa, en la que la parte de mercadotecnia es fundamental. A partir de lo visto, puedo afirmar que los organizadores tienen detectados a unos 40 coleccionistas que son compradores potenciales, los cuales tienen altas probabilidades de adquirir alguna o algunas obras. Incluso me atrevo a afirmar que la feria se hace para ellos, pues se les da un trato especial y es un fenómeno completamente ajeno a la feria “pública”, pues los galeristas y este selecto grupo de compradores hacen arreglos y compras incluso antes de que se haga la inauguración de la feria.

Esto no es nada nuevo, ni un secreto. Ethan Wagner y Thea W. Wagner comentan en su libro Collecting Art for Love, Money and More, que es común que los galeristas, desde antes del montaje de la feria, manden e-mails a los posibles compradores dándoles aviso de las obras que expondrán y dándoles preferencia para que ellos las adquieran. Y estos autores no se refieren a MACO, sino a las ferias renombradas a nivel internacional, como Art Basel.

La misma Mayer comenta que “es también un momento en el que se reúnen curadores, críticos, artistas y otros profesionistas del medio cultural y se crean conectes para futuras exposiciones, etc., que legitiman los productos que ahí se venden. Tan importante como el arte que se expone son las fiestas y actividades paralelas: los museos y galerías organizan eventos y exposiciones específicamente pensando en este momento”. En efecto, en MACO, como en otras ferias, los tratos y las ventas no se dan en el recinto de la feria sino en las fiestas y demás eventos. Tuve oportunidad de asistir a algunas de estas fiestas y es muy interesante ver a coleccionistas y galeristas bailando, bebiendo y conviviendo, mostrando una faceta muy distinta a la que dan en el stand de la galería o al recorrer la feria. Más adelante retomaré el punto de los eventos de otras instancias paralelos a la feria.

Pero aquí me gustaría igualmente destacar un punto que toca Mayer y que me parece fundamental: la legitimación. En el arte, un punto del que no puede prescindirse es de la legitimación. Sea el museo, el crítico, el curador o el historiador del arte, una obra necesita ser legitimada para ser expuesta o vendida. La feria de arte es uno más de esos medios que ayudan a legitimar artistas, galerías y obras, aunque en ferias como Basel, ARCO y la misma MACO, en la actualidad se pueden dar el lujo de admitir sólo galerías con cierto prestigio y que manejen artistas ya “consagrados”. Como puede verse, Zona MACO no es la primera ni la más importante feria de arte a nivel mundial. Debido a su antigüedad e importancia, tomo Art Basel y ARCO Madrid como dos ferias paradigmáticas que me permitirán hacer algunas comparaciones en torno a MACO:

Art Basel tuvo su primera edición en 1970 en Basilea, Suiza. Hoy cuenta con tres ediciones (Basilea, Miami y Hong Kong). En la edición 2014 en Basilea, recibió 92 mil personas, mientras que en Hong Kong recibió 60 mil personas. ARCO Madrid surgió en 1981, y hace unas semanas, en su edición 2015, recibió 100 mil visitantes, incluidos los reyes de España Juan Carlos y Leticia.

Por su parte, Zona MACO, fundada en 2004, en su edición 2014 alcanzó una cifra de 40 mil visitantes. Si lo comparamos con otros espacios de arte contemporáneo en la Ciudad de México, la cifra de visitantes es bastante alta (por ejemplo, la exposición de Yayoi Kusama, que fue un gran éxito y que rompió récords, alcanzando los 335 mil visitantes, pero en 4 meses).

En este punto me gustaría mencionar que, a pesar de que los conceptos de metrópoli y periferia cada vez aplican menos en el sistema artístico actual, en el caso de las ferias de arte considero que de alguna manera siguen aplicando. Esto lo notamos en la importancia que tienen ferias como Basel y ARCO, a las cuales van las más prestigiadas galerías, en las cuales presentan obra nueva y que marcará tendencia, mientras que en MACO tenemos galerías internacionales, pero no las más destacadas, y que traen obras ya presentadas con anterioridad. Incluso galerías mexicanas como Kurimanzutto dan mayor atención a ferias como Basel que a MACO.

Erdamann, en su tesis de 2008, ve a MACO fortaleciéndose a nivel nacional, y me parece que lo ha conseguido, pero no deja de ser una feria de un país que no es tendencia en el arte contemporáneo aunque varios artistas mexicanos figuren en el panorama mundial del arte contemporáneo. Por ello considero apropiado en este caso hablar de periferia.

MACO se define como “la feria de arte contemporáneo más importante de América Latina, concentra cada año en la Ciudad de México a coleccionistas, especialistas y galerías de todas partes del mundo. Fundada por Zélika García en 2002, ZONA MACO se ha consolidado como una de las plataformas más notables para venta, exposición y promoción del arte contemporáneo internacional de esta región”.

México y el arte contemporáneo

En la segunda mitad del siglo XX y en lo que va del XXI, vemos que México, en algunos aspectos (la mayoría), ha quedado como una periferia en el arte contemporáneo, aunque ha tenido algunos momentos (como los Grupos en los setenta, o artistas como Gabriel Orozco o Daniel Guzmán) que puede dialogar al tú por tú con el resto del mundo. Hoy, a pesar de contar con varios museos de arte contemporáneo (MUAC, Jumex, Tamayo, MARCO, etc.), éstos no son referente o tendencias en el panorama mundial (ejemplos como el fenómeno Kusama o la súbita cancelación a Nitsch refuerzan esto).

En este panorama de un México que tiene algunos destellos en cuanto a arte contemporáneo se refiere, pero que predomina una falta de públicos y de interés, se inserta Zona MACO. En una época donde las redes sociales juegan un papel importante y en el que snobs y hipsters buscan lugares de encuentro, MACO llega como anillo al dedo.

Tras pasar los cuatro días de la edición 2015 en el recinto de MACO, pude darme cuenta que la feria es un evento socialité, donde, por un lado, publicaciones de sociales van a sacar la foto de la gente “VIP” con su mejor look para publicarla en numerosas páginas donde se discute el peinado de Zélika García y no las galerías o artistas participantes. Y, por el otro lado, el gran número de jóvenes (y a veces no tan jóvenes) que en atuendos extravagantes o con look intelectual acuden a tomarse una serie de selfies para presumir en las redes que son “muy cultos” o “están en onda”, o para sacar fotos de las obras que consideran más “absurdas” y, descontextualizándolas, subirlas a su blog o perfil para, siguiendo los pasos de su ídolo Avelina Lesper, hablar mal del arte contemporáneo y sentirse “expertos” en la materia.

Hablo desde mi experiencia y perspectiva, y considero que de esos 40 mil visitantes son muy pocos los que van por interés en el arte contemporáneo. Pocos son los que aprovechan esta oportunidad, de una vez por año conocer el trabajo de artistas de diversas partes del mundo, de ver obra que a veces ni las galerías mexicanas exponen en sus recintos y de tener en un mismo espacio cientos de obras y artistas que difícilmente se ven en algún museo mexicano. Además de que muchas veces es más difícil “tocar la puerta” de la galería que ir a MACO y ver varias galerías de un jalón.

Mayer, en este punto, me comenta: “En este sentido, una feria es muy importante, aunque, en mi opinión, es la peor manera de ver arte por la enorme confusión y descontextualización que existe en ellas. Sin embargo, mucha gente se acerca al evento precisamente porque es espectáculo y no tiene la solemnidad de los museos o galerías”. Es importante este punto, pues la propia Zona MACO habla de una cuidadosa curaduría de la feria, que sin embargo muchas veces no es tan clara como sí lo es en algún museo, además de que hay ciertas reglamentaciones para esto, según lo que pude conocer en el proceso de montaje. En la zona de nuevas propuestas, el curador es quien elige las galerías, los artistas y las obras que expondrán. En la zona principal, el curador elige las galerías, pero son ellas quienes eligen las obras que expondrán. En la zona de arte moderno, el curador elige las galerías y las distribuye de acuerdo a los artistas que manejan.

Una de las preguntas que me parece clave es qué tan accesible resulta Zona MACO para el público mexicano. A continuación hago una tabla comparativa de precios de museos y ferias en varios países, incluido México.

MÉXICO

BASILEA

MADRID

Feria

MACO: $250

Art Basel: 48 Euros

ARCO: 40 Euros

Museo

Tamayo: $21

M. Tinguely: 18 Euros

Reina Sofía: 8 Euros

MUAC $40

M.A.C.B: gratuito

M.A.C.M: gratuito

Con esta tabla podemos notar dos cosas: 1) depende del nivel adquisitivo de cada ciudad el precio, por lo que no es raro que en Basilea el precio de la feria de arte (además de la ciudad, por el prestigio de la misma), llega a ser cuatro veces el de MACO. 2) Por otro lado vemos que es una tendencia que el precio de la feria de arte es mucho mayor al de un museo, privado o estatal, en estas tres ciudades.

En un sentido, como mencionaba, MACO puede ser vista como una especie de mega-museo donde uno encuentra galerías de ciudades como Berlín, Nueva York o Londres, y uno ve artistas, incluso mexicanos, que rara vez son expuestos en museos o galerías nacionales.

Pero no es un evento accesible para un público amplio. Tomando en cuenta el poder adquisitivo de México, gastar 250 pesos en un boleto para MACO (sin contar los gastos de alimentación y transporte) no me parece que le resulten de fácil acceso a una familia de clase media interesada en el arte.

El papel del Gobierno en Zona MACO

Continuando con la idea anterior, me gustaría cuestionar el papel de instituciones gubernamentales (Conaculta y el INBA para este caso) en eventos como Zona MACO. Si uno revisa la lista de patrocinadores de la feria (imagen 1) se da cuenta de que estas dos instancias aparecen, y además en la feria el FONCA cuenta con un stand desde hace varias ediciones (imagen 2).

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Imagen 1: Zona Maco
Patrocinadores oficiales 2015
Captura de pantalla de la página web de Zona MACO: http://zonamaco.com/patrocinadores.htm

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Imagen 2: Zona Maco
Stand del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en Zona MACO 2015

¿Debe el Estado dar recursos públicos a un negocio privado? A decir de Conaculta, Zona MACO es un importante medio de difusión del arte contemporáneo y con ello justifica el apoyo al evento. Pero si uno se da cuenta de aspectos como el costo del boleto, esto entra un poco en duda. Intenté solicitar al IFAI la suma de recursos públicos que van a MACO, pero al momento de publicar este artículo no he recibido respuesta. Aquí me parece importante pensar qué tanto beneficia este apoyo y qué gana la mencionada institución. Sólo a manera de ideas al aire me parecería sensato que las instituciones, al aportar dinero, tuvieran oportunidad de ofrecer un buen descuento a estudiantes de sus instituciones educativas o incluso cortesías (hay descuento a estudiantes por parte de Zona MACO de 100 pesos).

Aquí es donde el espíritu de la feria, el negocio, entra un poco en la contradicción, pues resulta que las cortesías, y pases “VIP” que no tienen costo alguno, son repartidos a los potenciales clientes o a gente que puede ser “influyente” de alguna manera. Estas personas, en su gran mayoría tienen el poder adquisitivo para gastar en el costo de la entrada, mientras que hay quien tiene interés genuino por entrar pero no el dinero (vi el caso de un joven que pensó que era gratis y no llevaba suficiente dinero para la entrada).

Además, estas instituciones están más involucradas de lo que parece, pues instancias gubernamentales como el mismo INBA, facilita recintos como el Museo Tamayo o el Museo de Arte Carrillo Gil para que el selecto grupo de coleccionistas del que he hablado pueda visitar de manera privada esos espacios, en los que además se les ofrece algún coctel o almuerzo que, posiblemente, sea financiado con el erario público.

Zona MACO, ¿un espacio para nuevas propuestas?

Puedo concluir que no creo que haya aportes importantes en el desarrollo de nuevas propuestas, pues si bien las galerías “compiten” por poder estar en Zona MACO, éstas llevan ya a sus artistas consolidados y generalmente se seleccionan galerías con cierta trayectoria y prestigio. Aunque se incluya una pequeña sección de nuevas propuestas, ésta es la mínima parte, y, en lo personal, no me parecen propuestas que realmente sean novedosas o aporten algo distinto. Además, con esa visión empresarial de la que hablo, las galerías aprovechan lo que el mercado demanda para presentar en la feria. No por nada, tras el fenómeno Kusama de 2014, en la edición 2015 de Zona MACO, al menos tres galerías expusieron obra de la artista japonesa (imagen 3).

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Imagen 3: Zona Maco
Stand de la Galería Victoria Miró en Zona MACO 2015. Se observan dos obras de Yayoi Kusama.

Además, el que en ediciones recientes se haya incluido una sección de arte moderno es un punto a tomar en cuenta, pues no me parece congruente que en la “feria más importante de arte contemporáneo de México”, se vendan obras de Diego Rivera, por ejemplo (imagen 4). No tengo nada en contra de eso, pero me parece que se debería buscar otro espacio y no una feria de arte contemporáneo que busque marcar tendencias o mostrar realmente nuevas tendencias artísticas.

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Imagen 4: Zona Maco
Stand de la Galería Pablo Goebel en Zona MACO 2015 (Se observa una obra de Diego Rivera del lado izquierdo de la fotografía)

El surgimiento de otras ferias, como la Material Art Fair o Affordable Art Fair en 2014, habla de la necesidad de buscar espacios para artistas y galerías más emergentes que las ya “consolidadas” que se presentan en MACO. Ethan Wagner y Thea W. Wagner dicen que las galerías llegan a pedir obras a sus artistas para alguna feria en específico, sin embrago esto es poco común en México. Aunque no quiero dejar de mencionar que para el público mexicano es una buena oportunidad de ver lo que se está haciendo alrededor del mundo, pues difícilmente uno puede visitar una galería de Berlín o París. Para más razones de por qué sí ir a Zona MACO, les dejo este artículo del blog A R C O.

Conclusiones

“Una feria, es una feria”, así concluye Mónica Mayer la breve entrevista que pude hacerle con motivo de este trabajo. Y, en efecto, no podemos dejar de lado que el objetivo de una feria de arte es el comercio, el negocio. Se trata de un lugar de compraventa de obras de arte, y por ello su organización, realización, difusión, etc., irán enfocados a esos objetivos.

Al ser un lugar para venta, esto reduce las posibilidades de lo que puede exponerse, es decir, lo que se vende es un objeto, por ello, la feria es muy poco probable que pueda acoger un arte no-objetual, lo que la limita en su parte de difusor del arte contemporáneo.

Si bien ferias como Art Basel o ARCO Madrid logran marcar tendencia y ser espacios para la presentación de nuevas propuestas, Zona MACO queda distante de ello, por lo que considero en este aspecto viable usar los términos de metrópoli y periferia. Además es importante ver que MACO se desarrolla en el contexto mexicano, caracterizado por falta de público e interés por el arte contemporáneo.

En lo personal, me parece importante revisar el papel del Estado-Instituciones pues aportan recursos públicos justificados en que este evento es un medio de difusión de arte contemporáneo, que, como ya vimos, sí lo es, pero no es algo tan accesible y no sé que tanto justifique el desembolso del dinero público. Además de que parte de ese dinero se utiliza para los fines de la feria al darles trato especial a los clientes de la misma, que es quien se llevará comisiones por las ventas (imagen 5).

5

Imagen 5
CONACULTA
Fotografía tomada en la inauguración de Zona MACO 2015. En la imagen aparecen Zélika García (directora y fundadora de Zona MACO), María Cristina García Zepeda (directora del INBA) y José Luis Martínez, director general de Asuntos Internacionales del CONACULTA, 2015.

Me gustaría finalizar con una reflexión que hace Mayer a manera de conclusión: “Personalmente me parece bien que existan las ferias, pero creo que quienes estamos interesados en el arte tendríamos que plantear formas en las que la feria sirva también como un buen espacio educativo (promoviendo visitas guiadas críticas, por ejemplo) o fomentando maneras en las que sí haya un brinco de la feria al museo”. No puedo más que coincidir con esta idea y dejar la pregunta abierta de qué acciones podrían tomarse desde diversos puntos, uno de ellos la academia y la historia del arte, para que este potencial que tienen las ferias sean aprovechados de la mejor manera.

Agradezco a Mónica Mayer la breve entrevista concedida.

Para leer más

ERDMANN, Kerstin, FEMACO (Feria Internacional de Arte Contemporáneo en México) y su posicionamiento en el teatro de las ferias de arte, estudio de caso para obtener la Maestría en Estudios de Arte. México, Universidad Iberoamericana, 2008.
THORNTON, Sarah, Seven Days in the Art World. Nueva York, Norton, 2009.
WAGNER, Ethan y Thea Westreich Wagner, Collecting Art for Love, Money and More. Londres, Phaidon, 2013.

Para leer aún más (hemerografía)

CONDE, Teresa del, “Disensiones”, en La Jornada. México, 17 de febrero de 2015.
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, “Inauguran Zona Maco con la participación de 120 galerías internacionales” (Comunicado No. 180/2015). 5 de febrero de 2015 [última consulta 13 de abril de 2015].
ESPINOZA, Antonio, “Zona MACO 2015. Crónica de una feria de arte”, en Confabulario (segunda época, suplemento cultural de El Universal). México, 7 de febrero de 2015.
GGONZÁLEZ ROSAS, Blanca, “Zona MACO 2015”, en Proceso (no. 1997). México, 7 de febrero de 2015.
GUITIÉRREZ, Viridiana, “Zona MACO, ¿se acabó la fiesta del arte?“, en Forbes México. 15 de abril de 2013 [última consulta: 12 de abril de 2015].
VENTURA, Abida, “Zona MACO: los diversos precios del arte“, en El Universal. México, 8 de febrero de 2015 [última consulta: 14 de abril de 2015].

Por si se quedaron con ganas de leer más (catálogos)

Feria de Arte Contemporáneo, México Expo Arte Guadalajara 92: feria de arte contemporáneo. Guadalajara, Comité Organizador, 1992.
Zona MACO, Catálogos de las ediciones 2004 a 2015.

¿Ya se cansaron? (páginas web)

Art BASEL [última consulta: 14 de mayo de 2015].
Material Art Fair [última consulta: 14 de mayo de 2015].
Zona MACO [última consulta 15 de mayo de 2015].

Ya lo último, se los prometo (otras)

Experiencia personal resultado de trabajar como parte del staff en la edición 2015 de la feria.
Entrevista a Mónica Mayer, artista visual que con el proyecto Pinto mi Raya participó en la feria hasta la edición 2014.

Una panorámica (incompleta) del arte contemporáneo en la Ciudad de México. (Parte 1 de 4)

Para los habitantes de la ciudad de México es casi inevitable hablar o escuchar algo sobre arte contemporáneo. La Ciudad cuenta con varios importantes museos dedicados al arte contemporáneo (MUAC, Jumex, Tamayo, Ex-Teresa, Laboratorio Arte Alameda, entre otros), y algunos que dedican parte de sus exposiciones al mismo (Museo de Arte Moderno, Museo de Arte Carrillo Gil), así mismo hay un buen número de galerías y ferias de arte. Si bien es parte del entorno citadino, en los últimos tiempos se ha hecho más eco en el tema. Hace unos meses hubo una exposición de Yayoi Kusama en el Museo Tamayo que rompió todo récord de asistencia y que propició un maratón que mantuvo al museo abierto más de 24 horas para poder satisfacer la demanda de visitantes que querían ver las instalaciones y obras plásticas de la artista japonesa. Fue casi inevitable que en la prensa escrita, radio, televisión o redes sociales pasaran desapercibidos los famosos puntitos de Kusama.

Además, hace unos meses fue la llamada “Semana del arte contemporáneo” en la Ciudad de México, que incluyó, entre otras actividades, inauguraciones de exposiciones en varias galerías, dos ferias importantes de arte (Zona MACO y Material Art Fair), el Salón ACME y el FILUX DF. Y qué decir de la polémica desatada por la exposición del artista austriaco, fundador del accionismo vienés, Herman Nitsch, que se realizaría en el Museo Jumex y que fue súbitamente cancelada (¿y censurada?) a tan sólo días de ser inaugurada, sin una postura clara del Museo.

Como pueden darse cuenta, no podemos dejar de lado estos fenómenos que sin lugar a dudas dan pie a un gran número de reflexiones y cuestionamientos que vale la pena hacerse, pues nos dejan ver varias cosas que, para bien o para mal, se han vuelto parte de la cotidianeidad de la capital de este país llamado México. Pero como diría Jack el destripador, “vayamos por partes”:

“Acepto exponer en México, pero hazme famosa”, los rumores cuentan que ésto dijo Yayoi Kusama a David Cohen, presidente del Patronato Rufino y Olga Tamayo; de ser así, cumplió. La exposición Obsesión Infinita se convirtió en todo un fenómeno, y fue visitada por 330 mil personas en cien días (el promedio de visitas al museo era de 170 mil al año). Las largas filas, incluso gente acampando para poder ingresar y la necesidad del museo de permanecer abierto una noche entera hablan del interés de los capitalinos y visitantes por experimentar la obsesión infinita.

Yayoi Kusama es, sin duda, un personaje que no puede pasar desapercibido en la escena artística y en la historia del arte del siglo XX

kusama[Fuente: Milenio]

kusama2[Fuente: El Universal]

Éste fenómeno sólo lo encuentro comparable con la gran expectativa que causó la exposición retrospectiva de Frida Kahlo en el Palacio de Bellas Artes en 2007 con motivo del centenario de su nacimiento. Hoy vivimos un fenómeno similar con la exposición de Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci en el mismo recinto y Miguel Ángel y Da Vinci en Bellas Artes.

kusama3[Fuente: laap mx]

No puedo dejar de mencionar que Yayoi Kusama es, sin duda, un personaje que no puede pasar desapercibido en la escena artística y en la historia del arte del siglo XX. Recomiendo la lectura del artículo “Yayoi Kusama: ¿Por qué obsesionarnos con ‘Obsesión Infinita’?”  donde se muestra la importancia de la artista japonesa. Pero, ¿por qué tanto alboroto por esta exposición? Hay varios fenómenos que se juntaron para hacer de esto un boom. La difusión de la exposición es un punto fundamental, pues hizo uno de los mejores aliados que podía tener: las redes sociales.

En México existen millones de personas que utilizan redes como Facebook, Twitter e Instagram para compartir contenido con sus conocidos y con el mundo. Existe cierta necesidad de muchas personas por compartir su vida, sus actividades y pensamientos a través de éstas redes. Es interesante ver que muchas veces son utilizadas para legitimar sus acciones (entre más “likes”, mejor) o para dar una apariencia ante su círculo social e incluso ante desconocidos. En este fenómeno se inserta la exposición de Kusama, en la que deliberadamente se exhibieron instalaciones donde la gente podía tomar una fotografía o una selfie y compartirla en sus redes. El fenómenos comenzó a crecer, y en unas cuantas semanas la web se llenó de fotos de cientos de personas en las llamativas instalaciones de la exposición.

Los últimos días alguien tuvo la idea de imprimir en una lona la fotografía de una de las instalaciones de Kusama para que quien no pudiera ingresar al museo, por que el cupo estaba lleno, no se quedara sin su foto o su selfie

Aquí es donde viene un punto interesante. Considero que mucha gente al ver dichas fotografías se animó a ir al museo (quizá por primera vez), pues es atractivo ver una instalación de ese tipo, donde puedo hacer constar mi presencia. Debido a este crecimiento impresionante en el número de visitantes, era casi una proeza ingresar al Museo Tamayo, y subir una selfie a tus redes te hacía ver como uno de los privilegiados, casi un héroe por haber podido ingresar tras soportar seguramente algunas horas de pie bajo el sol o el frío matutino.

Pero, ¿qué pasa aquí? En ese momento no dejaron de haber algunas críticas al fenómeno de las selfies en la exposición. Algunas personas cercanas al medio artístico o de la historia del arte, o incluso ajenas, parecían molestos por esto: “nada más se toman la foto y se van”, “ni siquiera ven la obra”, “ni siquiera se enteran de la biografía de la obra”, “sólo lo hacen para presumir”, etc. Y, en efecto, hubo gente así. Incluso un fenómeno muy curioso es que los últimos días alguien tuvo la idea de imprimir en una lona la fotografía de una de las instalaciones de Kusama para que quien no pudiera ingresar al museo, por que el cupo estaba lleno, no se quedara sin su foto o su selfie.

kusama5 kusama6[Fuente: 7boom.mx]

Incluso, muestra de esta utilización de la exposición con otros fines se dio en la cena ofrecida con motivo de su inauguración, a la que asistieron muchas personas del ámbito político y empresarial, y donde se volvió, a mi parecer, todo un show donde la obra de Kusama quedó de lado.

Si seguimos tomando al museo como ese mausoleo sagrado, equiparable a un templo al que hay que tenerle respeto, el arte y algunas expresiones culturales seguirán siendo para una minoría de personas

kusama7[Fuente: Quién]

Pero, ¿cómo ver esto? Por un lado puede caerse en ver al museo de arte como un mero espectáculo más, acorde a la sociedad en la que vivimos. Además no es poco frecuente que la gente acuda sólo para presumir y legitimarse en sus redes sociales como alguien “culto” o “conocedor”. Sólo decir “estuve ahí” y nada más. Pero, finalmente, considero que si seguimos tomando al museo como ese mausoleo sagrado, equiparable a un templo al que hay que tenerle respeto, el arte y algunas expresiones culturales seguirán siendo para una minoría de personas. Si una obra te invita a la interacción, me parece algo bueno. No le veo mayor problema a sentirte parte de la obra al tomar una selfie en la instalación, al contrario. Para mí es preferible una interacción y un sentirse parte que el ir, ver las obras de lejos y sentirlas ajenas. Además de que solemos fetichizar a las obras y darles valores y estimas que ni siquiera cuestionamos a veces.

¿Cuántas personas no se jactan de hablar de un arte democrático, un arte para todos o la democratización del arte? Sea por las selfies, sea por morbo o por presunción, debería darnos gusto que una exposición de arte contemporáneo en la Ciudad de México alcance tal número de visitantes.

No hay que caer en la banalización y hacer de esto un espectáculo, pero como recurso de difusión y acercamiento al arte contemporáneo, en una sociedad y un contexto no tan fértil para ello, no puedo renegar

¿Será que algunas de las personas que forman parte de la élite que frecuenta museos se sienten amenazadas porque una exposición atrae todo tipo de público en grandes cantidades? ¿Será que esas personas quieren un arte para todos, pero sólo en el discurso? No lo sé, las dejo como preguntas abiertas, pero basta buscar en la web un poco para encontrar a varios de estos haters del fenómeno Kusama sin más ni más.

A dónde ha llegado el fenómeno de la exposición, que hoy se sigue hablando de él. David Cohen, de quien hablaba al principio, aparece en la portada de la revista de sociales Quién del mes de marzo, con una interesante portada, por cierto, que ha sido difundida en espectaculares y anuncios en toda la ciudad, pero se ha desarrollado cierta polémica porque se le hace ver, además de guapo y soltero (¿?) como “el hombre detrás del éxito de Yayoi Kusama” pero el INBA atribuye esto al trabajo de la institución y critica la publicación y la entrevista realizada.

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Por supuesto que no hay que caer en la banalización y hacer de esto un espectáculo, pero como recurso de difusión y acercamiento al arte contemporáneo, en una sociedad y un contexto no tan fértil para ello, no puedo renegar. Claro que también existe un cierto fenómeno de presunción y esnobismo (que no es de hoy, basta buscar un poco sobre la Zona Rosa en los sesenta para darse cuenta), y que me permitirá enlazar esta entrada con una futura entrega en la que hablaré sobre las ferias de arte, en especial Zona MACO.

Para ir entrando en el tema y a manera de vínculo, les dejo este video de un experimento realizado por la revista Chilango, la que llevó una falsa Kusama a la famosa feria de arte. Por ahora dejo el video, y en la próxima entrada hablaré de él.

Para alegrarles la existencia, les dejo dos de las fotografías más memorables en la expo de Kusama:

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Película de la semana: Los Caifanes

Esta semana damos un viaje en el tiempo a la Ciudad de México de los años sesenta del siglo pasado con la recomendación de nuestro colaborador Ignacio Maldonado para su gustada sección Película de la Semana, que en esta ocasión presenta Los Caifanes. Esta semana viene con premio, ¡así que ponganse listos! Continúa leyendo Película de la semana: Los Caifanes

“Dos Tres Dibujitos”, subasta de arte emergente en el DF

Todos coleccionamos algo, dependiendo de nuestro gusto y presupuesto: estampillas postales, monedas, billetes, boletos del metro, calcetines, discos, películas, libros, amores o recuerdos. Pareciera ser algo inherente al ser humano. Pero al hablar de coleccionar arte ocurre algo distinto, ya que comúnmente pensamos que se trata de una práctica de ciertas personas que tienen tal cantidad de ingresos, que al no saber qué hacer con él, deciden comprar una que otra pintura de unos cuantos millones de dólares para ponerla en su sala u oficina. Y sí, hay muchos ejemplos de ésto, pero el coleccionismo va más allá, pues resulta que muchas personas podemos iniciar una colección; no es tan cierta la idea de que necesitas miles de dólares para poder tener una. Continúa leyendo “Dos Tres Dibujitos”, subasta de arte emergente en el DF

De cocodrilos a barbiemóviles. La evolución de los taxis en el DF [Galería]

Sin lugar a dudas, una parte importante del paisaje del Distrito Federal son sus taxis, ¿cómo olvidar fotos en las que se ven las calles tapizadas de vochos verdes y amarillos? Esta semana, el Gobierno del Distrito Federal anunció el cambio en la cromática de los taxis capitalinos. Ahora tendremos taxis blancos con rosa, y con éste pretexto les presentamos una galería con algunos de los más emblemáticos diseños de los taxis de la capital de México.

Con información de Ciudadanos en Red.

Arte y memoria. Estudio 71. Arte Contemporáneo

Si uno pasa por el número 71 de la Calle de Justo Sierra en el Centro Histórico de la Ciudad de México verá un edificio que en apariencia es uno más en esas calles, y si no es curioso y no se interesa por entrar a pesar de que diga que es libre el acceso, uno se estaría perdiendo una gran experiencia. Este inmueble es una Sinagoga Histórica, la cual si bien pertenece a la comunidad judía ya no es utilizada con fines religiosos y es de libre acceso para quien quiera entrar. Continúa leyendo Arte y memoria. Estudio 71. Arte Contemporáneo

El hombre al desnudo

En estos días los habitantes de la Ciudad de México estamos de suerte, pues tenemos la oportunidad de visitar varias exposiciones que valen la pena. El jueves se inauguró en el MUAC la exposición Desafío a la estabilidad, de la cuál pronto habrá una entrada, además, el domingo nuestro colaborador Chutemoc escribía sobre la exposición De Fábula. Obra reciente de Francisco Toledo, y hoy yo les hablaré de una exposición temporal que se presenta en el Museo Nacional de Arte y que lleva por título El hombre al desnudo. Dimensiones de la masculinidad a partir de 1800, la cual es realizada en colaboración con el Museo d’Orsay. Continúa leyendo El hombre al desnudo

Playlist de la semana (17.03.2014 – 23.03.2014)

Como cada semana, los complacemos con una playlist seleccionada por uno de nuestros colaboradores para que los acompañe a lo largo de 7 días. Esta vez es turno de Chutemoc:

“Esta es de mis secciones favoritas de Callejero. Yo fui de los primeros en generar una playlist y me fascinó. Esperé varias semanas para poder subir una de nuevo. Por fin les presento esta lista de 10 rolas con la temática de la Ciudad de México. Yo considero que llevo un gran sentido de identidad con mi ciudad. Aquí crecí, trabajo y estudio. Desde la capital de México hacemos este proyecto.

Escogí estas canciones ya que considero que explican buena parte de la cultura defeña o chilanga, como nos dicen en provincia. Una ciudad que ha crecido bastante. Estamos en un país centralizado, somos una ciudad que influye en buena parte de la cultura y percepción del país. Aquí hay de todo: grandes problemas, contrastes sociales, inseguridad, mucha población flotante, etc.; pero también es una ciudad interesante, llena de cultura, diversidad y expresiones de todo tipo: gente que hacemos la lucha para seguir adelante, los que vamos a pie, transporte público o en vehículo particular. Somos el trabajador que sale a echar el taco a la esquina, el que tiene que ponerse trucha para entrar al metro y poder asistir a tiempo a clases. Somos Chilangos.

Partimos con Lupitas Taco Shop de McLuka y Maldita Vecindad con su versión de Los Agachados donde resumen y retratan muy bien cómo es la comida en las grandes urbes en México. Por lo difícil que es la economía, mucha gente vive y hace negocio de manera informal con puestos de comida ambulantes y callejeros. En general es antihigiénico, pero todos tenemos que comer en la calle. Muchas veces es lo más barato o para lo que nos alcanza el tiempo. En la ciudad hay miles de puestos con comida exquisita, y son un manjar para los citadinos. A veces a los extranjeros les da la venganza de Moctezuma, se enferman pues no están acostumbrados a la comida callejera y sus condimentos.

Voy en el Metro es de las mejores rolas del maestro Chava Flores. Ahora que esta tan de moda este tema, es vital este transporte para la ciudad. Esta canción fue compuesta hace varias décadas cuando el metro era considerado una novedad que vino a cambiar la concepción de la ciudad como una en dirección a ser de las más modernas.

Panteón Rococó con Abajo y a la IzquierdaLa ciudad de la esperanza, junto con Maldita Vecindad con Gran Circo y Café Tacvba y su Tlatoani del Barrio nos relatan la vida en la ciudad con desigualdades sociales, pero en la que gente no se rinde para salir adelante. Hay trabajo y alegría fuera de las esferas de la clase alta, pero nos recuerdan que hay que luchar y exigir mejores condiciones de vida para poder sacar adelante no sólo a la capital, sino a todo el país.

Chilanga Banda interpretada por Café Tacvba, compuesta por Jaime López, es un reflejo del lenguaje mexicano. Hablamos en general con muchos modismos, groserías y a veces ciertas entonaciones de la voz. Es un gran escrito construido con muchas de las palabras del lenguaje popular de las calles.

El Guaca Rock de la Malinche de Botellita de Jerez no habla precisamente de nuestra ciudad pero si de un gran problema cultural en México con el que cargamos desde la conquista española: el desprecio a nuestra propia cultura y la idolatría a otras como la estadounidense (o gringa) y a la europea. A esto, coloquialmente se le denomina malinchismo, pues se cree que la Malintzin, que fue una de las mujeres ofrecidas como regalo a Cortés en su expedición al antiguo Mexico, abrazó con fervor la cultura conquistadora. Hoy, desde el estudio de la historia se sabe que es falso y perfectamente cuestionable, no es que ella quisiera traicionar a su patria, pero fue ofrendada y Cortés la tomaría como una de sus esposas e interpretes, pero ese hecho se toma como símbolo del  desprecio de los mismos mexicanos hacia México. La situación no es fácil aquí y por eso muchos para desarrollarse se van al extranjero en dónde es más probable alcanzar el éxito; nos llegan del extranjero diversos productos de diferentes calidades, los que aquí no encontraríamos; se vive un constante ambiente de indignación ante un gobierno inepto para impartir justicia y que demuestra bajos resultados en su administración. Yo soy de la idea de que en vez de despreciar a nuestro país hay que trabajar aquí para cambiarlo. Hay que entender que no todo es malo, tenemos muchos recursos naturales y culturales que aprecian más los extranjeros. Además tenemos que entender que no va a venir un mesías que cambie todo mágicamente.

Para cerrar está de nuevo Chava Flores con Sábado Distrito Federal. Él fue un cronista de la Ciudad de México a través de la canción y ésta es una de sus mejores piezas, que, a pesar de tener más de 50 años, parece no perder vigencia.”

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