La estandarización de la necesidad

¿Realmente comprendemos al otro? ¿Es posible garantizar que entre personas de latitudes y épocas diversas se dé auténticamente la comunicación de manera inmediata? Dicho de otro modo, ¿es posible que alguien, colocado en un contexto material distinto del mío, posea los mismos valores, miedos, sentimientos, angustias y afanes de conocimiento que yo, o será más bien que colocados ambos en situaciones harto diferentes, la manera en que aquél que en un primer momento apareció ante mi como mi fiel reflejo posea una perspectiva de la realidad distinta a la mía y que esa sensación de comunicación y entendimiento inmediato no sea más que una convención que yo he asumido? Continúa leyendo La estandarización de la necesidad

¿Qué es un chairo? Guía filosófica para reconocerlos y evitar convertirte en uno

La palabra chairo se ha vuelto parte de nuestro vocabulario cotidiano tan rápidamente que a veces parece imposible concebir un tiempo en el que no la usáramos. No es poco usual que la sección de comentarios de cualquier red social, periódico digital o video en YouTube degenere en el campo de batalla donde, armados con el poder de sus opiniones, los usuarios se traben en una guerra de orgullos haciendo uso indiscriminado de imágenes satíricas (incorrectamente llamadas memes), insultos y argumentos de dudosa validez. Sin embargo, a lo largo de las semanas de investigación en las que preparé este artículo (léase: “el tiempo que perdí en Facebook cuando debería estar escribiendo”), me di cuanta de que resulta en extremo difícil esclarecer el significado de la palabra que nos ocupa, en parte porque nadie (que yo sepa) le ha dado la suficiente importancia como para analizarla a profundidad, y con ella al fenómeno del cual es signo. ¿Por qué deberíamos? después de todo parece no ser más que un tipo de insulto burlón, un término peyorativo (como tantos otros) con el que se intenta desacreditar una ideología particular, una actitud política o un conjunto de prácticas; en cualquier caso, algo carente de valor. Puede ser, pero a lo largo de este artículo pretendo sostener lo siguiente: hay algo más ahí, más allá de la falacia, algo que podría sernos útil para ilustrar una problemática realmente seria al interior del campo político nacional (gracias a lo cual, tal vez podamos hacerle frente), y por ello vale la pena dedicarle un par de líneas. No pretendo que éste sea el estudio serio y detallado que se necesita para esclarecer el fenómeno, sino un boceto general de lo que éste tendría que ser, una especie de sugerencia acerca de cómo deberíamos pensar el problema y los caminos que debemos recorrer si queremos ver las cosas claramente. Acompáñenme, pues, a descubrir qué oculta la chairiza.

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No todo es Warhol. El Pop Art británico como crítica al American Way of Life

¿Otro artículo sobre Pop Art? ¿Pueden estos de Callejero decirme algo que no pueda encontrar en una de las miles páginas web sobre el tema? Pues esa es mi intención. Ahora que el tema en Callejero es el vaporwave, no pude evitar pensar en las similitudes que tiene éste con el Pop Art. Pero déjenme adivinar, es muy probable que al leer esas dos palabras lo primero que les vino a la mente fue una lata de sopa Campbells o una imagen de Marilyn Monroe repetida en diversos colores. Y si bien es cierto que la historiografía del arte y los museos se han encargado de recordarnos que Andy Warhol es Pop Art, vale la pena recordar que el Pop Art no es sólo Warhol. Continúa leyendo No todo es Warhol. El Pop Art británico como crítica al American Way of Life

Una panorámica (incompleta) del arte contemporáneo en la Ciudad de México. (Parte 1 de 4)

Para los habitantes de la ciudad de México es casi inevitable hablar o escuchar algo sobre arte contemporáneo. La Ciudad cuenta con varios importantes museos dedicados al arte contemporáneo (MUAC, Jumex, Tamayo, Ex-Teresa, Laboratorio Arte Alameda, entre otros), y algunos que dedican parte de sus exposiciones al mismo (Museo de Arte Moderno, Museo de Arte Carrillo Gil), así mismo hay un buen número de galerías y ferias de arte. Si bien es parte del entorno citadino, en los últimos tiempos se ha hecho más eco en el tema. Hace unos meses hubo una exposición de Yayoi Kusama en el Museo Tamayo que rompió todo récord de asistencia y que propició un maratón que mantuvo al museo abierto más de 24 horas para poder satisfacer la demanda de visitantes que querían ver las instalaciones y obras plásticas de la artista japonesa. Fue casi inevitable que en la prensa escrita, radio, televisión o redes sociales pasaran desapercibidos los famosos puntitos de Kusama.

Además, hace unos meses fue la llamada “Semana del arte contemporáneo” en la Ciudad de México, que incluyó, entre otras actividades, inauguraciones de exposiciones en varias galerías, dos ferias importantes de arte (Zona MACO y Material Art Fair), el Salón ACME y el FILUX DF. Y qué decir de la polémica desatada por la exposición del artista austriaco, fundador del accionismo vienés, Herman Nitsch, que se realizaría en el Museo Jumex y que fue súbitamente cancelada (¿y censurada?) a tan sólo días de ser inaugurada, sin una postura clara del Museo.

Como pueden darse cuenta, no podemos dejar de lado estos fenómenos que sin lugar a dudas dan pie a un gran número de reflexiones y cuestionamientos que vale la pena hacerse, pues nos dejan ver varias cosas que, para bien o para mal, se han vuelto parte de la cotidianeidad de la capital de este país llamado México. Pero como diría Jack el destripador, “vayamos por partes”:

“Acepto exponer en México, pero hazme famosa”, los rumores cuentan que ésto dijo Yayoi Kusama a David Cohen, presidente del Patronato Rufino y Olga Tamayo; de ser así, cumplió. La exposición Obsesión Infinita se convirtió en todo un fenómeno, y fue visitada por 330 mil personas en cien días (el promedio de visitas al museo era de 170 mil al año). Las largas filas, incluso gente acampando para poder ingresar y la necesidad del museo de permanecer abierto una noche entera hablan del interés de los capitalinos y visitantes por experimentar la obsesión infinita.

Yayoi Kusama es, sin duda, un personaje que no puede pasar desapercibido en la escena artística y en la historia del arte del siglo XX

kusama[Fuente: Milenio]

kusama2[Fuente: El Universal]

Éste fenómeno sólo lo encuentro comparable con la gran expectativa que causó la exposición retrospectiva de Frida Kahlo en el Palacio de Bellas Artes en 2007 con motivo del centenario de su nacimiento. Hoy vivimos un fenómeno similar con la exposición de Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci en el mismo recinto y Miguel Ángel y Da Vinci en Bellas Artes.

kusama3[Fuente: laap mx]

No puedo dejar de mencionar que Yayoi Kusama es, sin duda, un personaje que no puede pasar desapercibido en la escena artística y en la historia del arte del siglo XX. Recomiendo la lectura del artículo “Yayoi Kusama: ¿Por qué obsesionarnos con ‘Obsesión Infinita’?”  donde se muestra la importancia de la artista japonesa. Pero, ¿por qué tanto alboroto por esta exposición? Hay varios fenómenos que se juntaron para hacer de esto un boom. La difusión de la exposición es un punto fundamental, pues hizo uno de los mejores aliados que podía tener: las redes sociales.

En México existen millones de personas que utilizan redes como Facebook, Twitter e Instagram para compartir contenido con sus conocidos y con el mundo. Existe cierta necesidad de muchas personas por compartir su vida, sus actividades y pensamientos a través de éstas redes. Es interesante ver que muchas veces son utilizadas para legitimar sus acciones (entre más “likes”, mejor) o para dar una apariencia ante su círculo social e incluso ante desconocidos. En este fenómeno se inserta la exposición de Kusama, en la que deliberadamente se exhibieron instalaciones donde la gente podía tomar una fotografía o una selfie y compartirla en sus redes. El fenómenos comenzó a crecer, y en unas cuantas semanas la web se llenó de fotos de cientos de personas en las llamativas instalaciones de la exposición.

Los últimos días alguien tuvo la idea de imprimir en una lona la fotografía de una de las instalaciones de Kusama para que quien no pudiera ingresar al museo, por que el cupo estaba lleno, no se quedara sin su foto o su selfie

Aquí es donde viene un punto interesante. Considero que mucha gente al ver dichas fotografías se animó a ir al museo (quizá por primera vez), pues es atractivo ver una instalación de ese tipo, donde puedo hacer constar mi presencia. Debido a este crecimiento impresionante en el número de visitantes, era casi una proeza ingresar al Museo Tamayo, y subir una selfie a tus redes te hacía ver como uno de los privilegiados, casi un héroe por haber podido ingresar tras soportar seguramente algunas horas de pie bajo el sol o el frío matutino.

Pero, ¿qué pasa aquí? En ese momento no dejaron de haber algunas críticas al fenómeno de las selfies en la exposición. Algunas personas cercanas al medio artístico o de la historia del arte, o incluso ajenas, parecían molestos por esto: “nada más se toman la foto y se van”, “ni siquiera ven la obra”, “ni siquiera se enteran de la biografía de la obra”, “sólo lo hacen para presumir”, etc. Y, en efecto, hubo gente así. Incluso un fenómeno muy curioso es que los últimos días alguien tuvo la idea de imprimir en una lona la fotografía de una de las instalaciones de Kusama para que quien no pudiera ingresar al museo, por que el cupo estaba lleno, no se quedara sin su foto o su selfie.

kusama5 kusama6[Fuente: 7boom.mx]

Incluso, muestra de esta utilización de la exposición con otros fines se dio en la cena ofrecida con motivo de su inauguración, a la que asistieron muchas personas del ámbito político y empresarial, y donde se volvió, a mi parecer, todo un show donde la obra de Kusama quedó de lado.

Si seguimos tomando al museo como ese mausoleo sagrado, equiparable a un templo al que hay que tenerle respeto, el arte y algunas expresiones culturales seguirán siendo para una minoría de personas

kusama7[Fuente: Quién]

Pero, ¿cómo ver esto? Por un lado puede caerse en ver al museo de arte como un mero espectáculo más, acorde a la sociedad en la que vivimos. Además no es poco frecuente que la gente acuda sólo para presumir y legitimarse en sus redes sociales como alguien “culto” o “conocedor”. Sólo decir “estuve ahí” y nada más. Pero, finalmente, considero que si seguimos tomando al museo como ese mausoleo sagrado, equiparable a un templo al que hay que tenerle respeto, el arte y algunas expresiones culturales seguirán siendo para una minoría de personas. Si una obra te invita a la interacción, me parece algo bueno. No le veo mayor problema a sentirte parte de la obra al tomar una selfie en la instalación, al contrario. Para mí es preferible una interacción y un sentirse parte que el ir, ver las obras de lejos y sentirlas ajenas. Además de que solemos fetichizar a las obras y darles valores y estimas que ni siquiera cuestionamos a veces.

¿Cuántas personas no se jactan de hablar de un arte democrático, un arte para todos o la democratización del arte? Sea por las selfies, sea por morbo o por presunción, debería darnos gusto que una exposición de arte contemporáneo en la Ciudad de México alcance tal número de visitantes.

No hay que caer en la banalización y hacer de esto un espectáculo, pero como recurso de difusión y acercamiento al arte contemporáneo, en una sociedad y un contexto no tan fértil para ello, no puedo renegar

¿Será que algunas de las personas que forman parte de la élite que frecuenta museos se sienten amenazadas porque una exposición atrae todo tipo de público en grandes cantidades? ¿Será que esas personas quieren un arte para todos, pero sólo en el discurso? No lo sé, las dejo como preguntas abiertas, pero basta buscar en la web un poco para encontrar a varios de estos haters del fenómeno Kusama sin más ni más.

A dónde ha llegado el fenómeno de la exposición, que hoy se sigue hablando de él. David Cohen, de quien hablaba al principio, aparece en la portada de la revista de sociales Quién del mes de marzo, con una interesante portada, por cierto, que ha sido difundida en espectaculares y anuncios en toda la ciudad, pero se ha desarrollado cierta polémica porque se le hace ver, además de guapo y soltero (¿?) como “el hombre detrás del éxito de Yayoi Kusama” pero el INBA atribuye esto al trabajo de la institución y critica la publicación y la entrevista realizada.

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Por supuesto que no hay que caer en la banalización y hacer de esto un espectáculo, pero como recurso de difusión y acercamiento al arte contemporáneo, en una sociedad y un contexto no tan fértil para ello, no puedo renegar. Claro que también existe un cierto fenómeno de presunción y esnobismo (que no es de hoy, basta buscar un poco sobre la Zona Rosa en los sesenta para darse cuenta), y que me permitirá enlazar esta entrada con una futura entrega en la que hablaré sobre las ferias de arte, en especial Zona MACO.

Para ir entrando en el tema y a manera de vínculo, les dejo este video de un experimento realizado por la revista Chilango, la que llevó una falsa Kusama a la famosa feria de arte. Por ahora dejo el video, y en la próxima entrada hablaré de él.

Para alegrarles la existencia, les dejo dos de las fotografías más memorables en la expo de Kusama:

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La historia en clave materialista. Otra introducción al pensamiento marxista

Anteriormente publiqué dos artículos a modo de introducción a la filosofía marxista (la primera y la segunda parte), así que espero que el tema ya no les resulte tan esotérico. A pesar de esto, creo que vale la pena adentrarnos un poco más en la concepción materialista de la historia y la manera en que ésta describe a la sociedad, para así aclarar las dudas que pudieron haber surgido. En esta ocasión, me enfocaré concretamente a analizar el apartado “Historia” del primer capítulo de La ideología alemana de Karl Marx y Friedrich Engels (el dúo dinámico del comunismo). Continúa leyendo La historia en clave materialista. Otra introducción al pensamiento marxista

Hacerse de la vista gorda. Walter Benjamin y sus “Tesis sobre la historia”

Es más fácil tener poco seguro que arriesgar para obtener más. Podemos pasar por la vida esperando el paraíso prometido, claro, sin hacer nada, pues es un futuro que nos aseguran llegará. Y, como historiadores, podemos dedicarnos nada más a constatar lo que creemos que sí pasó, pues esta tarea no implica ninguna responsabilidad y nos hace sentirnos bien, pues incluso nuestro trabajo será valorado, aunque sólo sea una mera constatación que no sirva de nada ni a mí ni a nadie. Podemos hacer trabajos que sean muy exactos, donde consultemos archivos y creamos decir lo que realmente ocurrió, y ganar premios por ello, pero la realidad es que por un lado son trabajos que no sirven a nadie (más que para aumentar el ego del autor), y lo que concluiríamos sería: “con esta investigación constatamos que así fue, así es y no hay nada que hacer”. Llamaré a este tipo de personas historiadores de cubículo. Continúa leyendo Hacerse de la vista gorda. Walter Benjamin y sus “Tesis sobre la historia”

Libro de la semana: La vida sexual de Immanuel Kant

Otra semana, otra recomendación para que vayan ampliando sus bibliotecas. Esta vez, Pablo Valle nos trae un poco filosofía… o algo así. Continúa leyendo Libro de la semana: La vida sexual de Immanuel Kant

Nietzsche, historia y peligro

La muerte de dios, el eterno retorno, la voluntad del poder… frases todas que seguro han escuchado (probablemente en la preparatoria). Sí, Nietzsche es tremendamente popular, y es difícil imaginar que en algún momento deje de serlo; hay algo en sus palabras que seduce y enamora. Hoy nos centraremos en su concepción histórica, más específicamente las que para él eran las tres formas en que podemos concebir la historia, las que deja de manifiesto en la Segunda consideración intempestiva, en la cual, casi de inmediato, nos suelta sentencias como: “toda acción demanda olvido, tal como toda vida orgánica no sólo demanda luz, sino también oscuridad” (Nietzsche, 2006, p 16). Continúa leyendo Nietzsche, historia y peligro

El poder, una bestia magnífica. Reseña literaria de Juan Mena Carrillo

“Los filósofos no nacen…son, ¡y con eso basta!”. Palabras con las que Michel Foucault cierra una entrevista memorable, presentada en este volumen imperdible, y que nos plantean la necesidad imperante de la elaboración de biografías intelectuales o la publicación de material inédito de pensadores fundamentales para ayudar a comprender el basto panorama intelectual del siglo XX. Continúa leyendo El poder, una bestia magnífica. Reseña literaria de Juan Mena Carrillo

Materialismo y las Tesis sobre Feuerbach, una introducción al pensamiento marxista (II)

Bueno, la semana pasada analizamos las tesis I, II y IV, de Karl Marx, esta vez nos toca hacer lo propio con las restantes, así que no perdamos más tiempo y comencemos. De nuevo les sugiero acompañar la lectura de este artículo con la lectura de las tesis, las que podrán encontrar en este enlace.

Karl Marx
Karl Marx

Tesis V

Ya Marx declaraba en la segunda tesis que la verdad se crea primeramente en los hechos del mundo, quedando implícito que posteriormente es conocida por la razón, pero no sólo somos seres pasivos sobre los que el mundo actúa, sino que existe una relación entre nuestras acciones y lo que percibimos, ya que nuestras acciones dan forma al mundo que nos rodea.

Tesis VI

Feuerbach acierta al encontrar el origen de las religiones en la esencia humana, pero se equivoca al pensar que existe tal cosa como una esencia humana universal que se hace presente en los individuos. Como consecuencia de esto, Feuerbach concibe al ser humano como la abstracción de la humanidad, como un ente ideal, arrancándolo de cualquier contexto (histórico, político, geográfico, social, etc.). Mientras tanto, esta esencia humana es, para Marx, el producto de las relaciones materiales que se dan entre los individuos. Lo que nos une son las relaciones que, como conjunto de individuos, hemos compartido a través del tiempo, las cuales son producto de los procesos históricos que se manifiestan en el presente, pero estos procesos históricos no son, como en el pensamiento hegeliano, el curso de un espíritu ideal que busca conocer al encarnarse en los pueblos, sino una serie de hechos explicables en la realidad material del mundo. La sociedad es producto directo de las relaciones entre los individuos, es una construcción que se lleva a cabo en la práctica.

Tesis VII

Debido a lo anterior, si uno entiende a la sociedad como producto del hombre y al hombre como producto de una serie de relaciones sociales, podemos entender que el origen de la religión está en el hombre mismo, y nos podemos alejar del error que Feuerbach comete al entenderla como algo independiente de él. Dado que el hombre es la actualización del proceso histórico de la humanidad, y que la religión es producto de las relaciones humanas, la manera en que la religión se presenta es particular a una sociedad específica.

Tesis VIII

Con lo anterior en mente, Marx llega a una conclusión fulminante: no sólo la religión puede ser explicada por las relaciones humanas, sino que los fantasmas, ángeles, avistamientos extraterrestes, el monstruo del lago Ness, duendes, trolles, aluxes y “todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo”, pueden ser explicadas gracias al análisis de la sociedad en la que aparecen.

Tesis IX

Si no comprendemos que las relaciones entre individuos tienen repercusiones directas sobre la forma que toma la sociedad, sólo podemos “contemplar a los distintos individuos dentro de la ‘sociedad civil'”. Por sociedad civil, Marx se está refiriendo a la burguesía, lo cual puede deberse a que en el momento en que estas notas son escritas (primavera de 1845), nuestro querido barbón contaba con sólo veintisiete tiernos años, por lo que no es difícil pensar que el aparato teórico que desarrollaría a profundidad en obras posteriores aún no tomaba una forma definida en su propia mente. A lo largo del texto de las tesis, los que estén más familiarizados con la obra de Marx notarán que se encuentra desarrollado el concepto de práxis, que es fundamentales para entender la teoría marxista, aunque en ningún momento aparece con este nombre (yo he hecho uso del término por que considero que la carga teórica que se liga a él es útil para entender este documento, aunque caiga en un ligero anacronismo), lo cual viene a sustentar lo anterior. Dejando este paréntesis de lado, Marx nos está diciendo que este hombre que es ajeno al mundo, que es ajeno a otros hombres, que existe independiente de todo, es el hombre en el que los teóricos (esto incluye a, Feuerbach) se basaban para desarrollar sus sistemas.

Tesis X

Si el materialismo anterior tomaba al individuo burgués como protagonista, el nuevo materialismo debe tomar a la colectividad de los individuos, a la “humanidad socializada”, para de ahí partir a describir el mundo.

Tesis III

Como mencioné en la primera parte de este artículo, coloco la tercera tesis casi al final por que me parece que funciona más como conclusión de las anteriores, dejaré que el lector juzgue si estoy en lo correcto.

Así como el hombre moldea a la sociedad, la sociedad igualmente moldea al individuo, dado que la formación de éste se lleva a cabo inmerso en las circunstancias de aquella. Explicado de otra manera: yo me veo afectado por la sociedad en la que me desarrollo, pero tengo la capacidad de afectar a esa misma sociedad, lo que vendría a cambiar las condiciones en las que otras personas se desarrollarán. Esto, la capacidad de los individuos para cambiar a la sociedad y que esto repercuta en los individuos, es la esencia de la revolución.

Tesis XI

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Podría cerrar este artículo aquí, con el texto de la tesis entre comillas, pero a pesar de su autoexplicativa naturaleza, escribiré unas últimas líneas a modo de conclusión. Lo primero es entender lo que es un filósofo en el momento en que Marx escribe estas tesis. En aquellos tiempos, la ciencia no era lo que nosotros entendemos por ciencia en la actualidad, sino que dentro de ese concepto caía cualquier cosa que produjera un conocimiento. Así, las áreas de investigación que más asociamos actualmente con la palabra ciencia (como las matemáticas, la física, la química y otras) ya tenían esa relación en época de Marx, pero también la tenía la filosofía. Si nos remontamos más atrás en el tiempo, Aristóteles relacionaba la ciencia con el conocimiento de las causas que daban origen a un hecho, mientras que la experiencia era el conocimiento del hecho mismo (lo pueden encontrar claramente en Metafísica A [281a], en la edición de Gredos). Cualquier persona del común podía tener conocimiento de los hechos, pero era trabajo del filósofo hacer ciencia para conocer las causas. De esta idea es que el concepto de filosofía sería desarrollado a través de varios siglos, arrastrando consigo la idea del filósofo como científico. Entendiendo esto, nos damos cuenta que esta acusación va dirigida a todos y cada uno de los pensadores de los que da cuenta la historia, pero más específicamente va dirigida a la filosofía moderna, a los empiristas y a los racionalistas, a los kantianos y a los hegelianos, a los economistas burgueses y a los socialistas utópicos.

Marx ve en la filosofía de su tiempo una crisis bastante grave. La ve convertirse en una actividad especulativa puramente intelectual que deja de tener relación con la vida cotidiana y con los problemas que se hacían presentes en su sociedad, por eso es que dedicaría gran parte de su vida al desarrollo de su teoría económico-política (cosa que, en su mente, no es otra cosa que una forma de filosofía) al mismo tiempo que se convertiría en un activista político incansable. Siempre congruente con sus ideas, intentó ser el filósofo activista que cambiase al mundo, y lo logró: no podemos hablar del siglo XX sin hablar del impacto que el marxismo causó en el mundo (para bien o para mal).vivelacommuneEl marxismo no está muerto, simplemente existe fracturado, entendido como se quiere por quien quiera y aplicado a cualquier contexto de cualquier manera. Pero no por ello las ideas contenidas en la extensa obra de Marx han perdido relevancia. No se puede hablar de economía sin mencionar alguna de las aportaciones que Marx hizo a la teoría, y lo mismo con la historia, sociología, política y, por supuesto, filosofía. Más que tomar su obra como palabra divina e incuestionable, Marx nos incitaría a analizarla y revolucionarla teóricamente, así como debemos analizar al mundo para revolucionarlo prácticamente. Porque el camino de la revolución es el camino de la práctica revolucionaria, el camino de la acción, siempre acompañada de la teoría. Actuar por actuar es tan malo como la inacción, tan perjudicial como carecer de aquella conciencia crítica que nos permite enfrentarnos a las realidades contingentes del presente (por que recuerden que la contingencia sólo existe en el presente). El marxismo merece, cuando menos, el ser revolucionado.

Hasta aquí este pequeño análisis, pero ya habrá tiempo de más artículos como este. Por ahora, sólo queda escuchar sus opiniones, sus críticas y sus comentarios (todos bienvenidos), así que no sean tímidos y discutan. Cualquier intuición es buena para comenzar un debate: si siento que algo está mal, ¿por qué lo siento? si siento que algo está bien, ¿por qué no cuestionarlo?. La crítica es el enemigo del dogmatismo, y el dogmatismo es el enemigo del desarrollo, así que desarrollémonos siendo críticos.