Consuelos populares

No puedo aún procesar mi codependencia hacia la tecnología. El viernes pasado mientras transbordaba en el ajetreado metro Pantitlán de la línea café, Ciudad de México, me robaron mi celular. El lugar estaba más concurrido de lo común. Pese a que me había levantado más temprano no pude evitar el “gentío” que se acumula en las mañanas. Mi regla no sirvió de nada: “Entre más temprano, menos gente”. Sólo así logré darle la razón a mi holgazán vecino, quien sale temprano a media calle con una cerveza en la mano para burlarse de las personas a las que nos considera aburridas y sometidas al trabajo. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, nos dice. Sabias palabras para la postura en la que me hallaba. Siempre me habían inculcado la contraparte: “a quien madruga, Dios lo ayuda”, pero la comencé a poner en juicio porque, al menos, ese día no había aplicado en mi vida personal. Continúa leyendo Consuelos populares