La estandarización de la necesidad

¿Realmente comprendemos al otro? ¿Es posible garantizar que entre personas de latitudes y épocas diversas se dé auténticamente la comunicación de manera inmediata? Dicho de otro modo, ¿es posible que alguien, colocado en un contexto material distinto del mío, posea los mismos valores, miedos, sentimientos, angustias y afanes de conocimiento que yo, o será más bien que colocados ambos en situaciones harto diferentes, la manera en que aquél que en un primer momento apareció ante mi como mi fiel reflejo posea una perspectiva de la realidad distinta a la mía y que esa sensación de comunicación y entendimiento inmediato no sea más que una convención que yo he asumido? Continúa leyendo La estandarización de la necesidad

La historia en clave materialista. Otra introducción al pensamiento marxista

Anteriormente publiqué dos artículos a modo de introducción a la filosofía marxista (la primera y la segunda parte), así que espero que el tema ya no les resulte tan esotérico. A pesar de esto, creo que vale la pena adentrarnos un poco más en la concepción materialista de la historia y la manera en que ésta describe a la sociedad, para así aclarar las dudas que pudieron haber surgido. En esta ocasión, me enfocaré concretamente a analizar el apartado “Historia” del primer capítulo de La ideología alemana de Karl Marx y Friedrich Engels (el dúo dinámico del comunismo). Continúa leyendo La historia en clave materialista. Otra introducción al pensamiento marxista

Materialismo y las Tesis sobre Feuerbach, una introducción al pensamiento marxista (I)

Marxista. Marxismo. Rojillo. Estas palabras, que en un principio pueden parecer inocuas e inocentes, toman significados radicalmente distintos cuando salen de la boca de algunas personas: para unos, son un emblema, una causa de orgullo, para otros son un insulto. Antes de que los más conservadores se persignen y lo más extremos empiecen a quemar las banderas, es necesario que defina el objetivo de este artículo.

Toda mi vida me he considerado de izquierda, y como tal he tenido la oportunidad de discutir enardecidamente con personas de todo el espectro político. He debatido con liberales y religiosos, con anarquistas y social-demócratas, con trostkistas y marxistas-leninistas, con historiadores, académicos, estudiantes, cerrajeros e ingenieros (estos últimos dos siempre acompañados de alcohol); y he llegado a la conclusión de que en muchas ocasiones hay un cierto desconocimiento sobre las bases fundamentales del marxismo: el materialismo dialéctico y el materialismo histórico. El primero es un sistema filosófico, heredero de la dialéctica idealista hegeliana, y el segundo es la forma en que Karl Marx y su compinche, Friedrich Engels, describían la historia. La conjunción de ambos da como producto la teoría marxista, que puede ser aplicada para el estudio de economía, historia, filosofía, sociología y casi cualquier área del conocimiento humano. Para mantener corto este artículo, no me detendré a cuestionar la validez o relevancia de las tesis marxistas, mi única intención es proporcionar a mis queridos lectores una visión clara y lo más comprensible que pueda sobre la forma en que la teoría marxista está fundamentada. Sírvanos decir que el marxismo marcó la vida de la humanidad desde finales del siglo XIX y continúa haciéndose ver en todo el mundo en nuestros días; es necesario conocerlo, ya sea para criticarlo, defenderlo o desarrollarlo.

Manuscrito de la onceava tesis sobre Feuerbach.
Manuscrito de la onceava tesis sobre Feuerbach.

Ahora, ¿cómo demonios poner en mil quinientas palabras lo que a Marx, Engels y a los comunistas les ha tomado más de cien años producir (no digamos comprender)? La respuesta es simple: no lo haré en mil quinientas palabras, sino en tres mil. Así es, este artículo es el primero en una duología, así que no olviden regresar para la segunda dosis. Pero, ¿por dónde comenzar? Marx fue un autor en extremo prolífico, cuyo pensamiento está distribuido en varias obras que son pesadas como ladrillos y densas como vagón de metro a las tres de la tarde. Por suerte, el barbudo prusiano nos da la respuesta en la forma de once pequeñas notas (que, por lo que se, mantenía en su escritorio, como para que no se le olvidara lo que estaba haciendo), las cuales fueron editadas después de su muerte, por obra de Engels, bajo el nombre de Tesis sobre Feuerbach.

Por si el nombre no fuera lo suficientemente descriptivo, las once tesis son anotaciones que Marx hizo sobre el pensamiento de Ludwig Feuerbach (especialmente sobre sus críticas a la religión), filósofo hegeliano materialista que fue parte (junto a Marx) de los jóvenes hegelianos o hegelianos de izquierda, un grupo de estudiantes seguidores de la filosofía de Georg Hegel (el filósofo más reconocido de su tiempo), quienes intentaban luchar contra el conformismo ideológico que plagaba a Prusiana con sentimientos nacionalistas y conservadores, especialmente en cuanto a lo que de religión se trata. Esto le valdría a los filósofos de izquierda el ser segregados y perseguidos por las autoridades intelectuales y estatales. Sin embargo, el que más destacó por su radicalidad fue el buen Karl[itos] Marx, quien tuvo que mudarse a Francia después de que Prusia impusiera un cierre a la Gaceta Renana, un periódico radical para el que escribía. Esto le valió vivir como exiliado el resto de su vida, la cual dedicó al pensamiento filosófico, al activismo político y a la crítica social, hasta que finalmente encontró la muerte el catorce de marzo de 1883 en Londres. Dejemos hasta aquí la lección de historia y empecemos la de filosofía.

Primeramente, pasaré a tratar de explicar el pensamiento de Hegel (si no lo entienden, no se preocupen demasiado, es posible que ni Hegel se entendiera a si mismo). Tengan en cuenta los lectores más conocedores de la filosofía hegeliana que esto es un resumen hiper-simplificado de un sistema filosófico que se caracteriza por su increíble complejidad, así que no esperen encontrar aquí el análisis más detallado de la dialéctica idealista.

En el pensamiento hegeliano, todo contiene en si mismo (en potencia) la capacidad de convertirse en algo más: un frijol tiene en si mismo la capacidad de convertirse en una planta de frijol, y de él diríamos que de hecho es un frijol. Cuando la semilla se convierte en una planta, su potencia se ha realizado en si misma, y diríamos que de hecho es una planta, no un frijol. Pero la planta está llena de nuevos frijoles, los que pueden convertirse en plantas, así que esa planta original es, en si y para si misma, tanto una planta como un frijol; es la conjunción de potencia y acto. Así mismo, todo es parte de un proceso histórico. Cuando conocemos algo, no lo conocemos en su forma acabada, sino únicamente conocemos la forma en que se nos presenta en el momento en que lo conocemos. Si nosotros vemos la historia mientras ésta se está conformando en el presente, podríamos pensar que algunas cosas no tienen por qué pasar: pareciera que nada obliga a los manifestantes ucranianos a salir a las calles. Pero si vemos hacia atrás, hacia el pasado, vemos que existe una sucesión de hechos necesarios: para que las protestas en Ucrania se dieran, fue necesario que el gobierno demostrara una actitud represiva y violenta, etc. Al mismo tiempo, Hegel nos dice que, dentro del proceso histórico, se da un periodo de construcción, seguido de una crisis, de una negación de lo anterior (la verdad del mundo está en la razón. No, la verdad del mundo está los hechos. No, la verdad del mundo está la forma en que entendemos los hechos, etc.), únicamente para dar pie a un nuevo periodo de construcción. Cada vez que se da esta construcción, el resultado es mejor que lo que anteriormente se tenía, acercándose cada vez más a la perfección. La forma que toma el estado (república, dictadura, monarquía, etc.), por ejemplo, es únicamente el momento en que se encuentra el proceso histórico de la construcción del estado; es el estado haciéndose actual en el presente. Todo esto está guiado por una razón: los acontecimientos históricos sólo nos parecen aleatorios cuando los percibimos en el presente, pero cuando vemos hacia el pasado se nos revelan como necesariamente causados y necesarios como causa de algo siguiente.

Georg Hegel
Georg Hegel

Tomando esto como base es que Marx formularía su sistema. Así que abordemos de lleno las Tesis sobre Feuerbach y veamos de qué manera es que Marx le da un giro a las ideas de Hegel. Pueden, y recomiendo que lo hagan, seguir la lectura de las tesis en este enlace.

Tesis I

Marx comienza criticando lo que él denomina “el materialismo anterior” (anterior al suyo, claro está), en el cual incluye a Feuerbach, por no considerar al mundo como producto de acciones humanas, como praxis, sino únicamente como objeto de la percepción, y por consiguiente al ser humano como teniendo una relación pasiva con él (el hombre sólo conoce al mundo, que existe independiente de él). Sin embargo, no se detiene ahí, extiende su crítica al idealismo, argumentando que para el kantianno idealista, el ser humano tiene una relación activa con el mundo únicamente de manera intelectual (el hombre abstrae al mundo para conocerlo). Peor aún, Feuerbach sostiene que la única actividad verdaderamente humana es la intelectual, menospreciando la actividad práctica, por lo que “no comprende la importancia de la actuación ‘revolucionaria’, práctico-crítica”.

Tesis II

Para Marx, el determinar si una creencia es verdadera o falsa se logra únicamente en la praxis, en el mundo real. Al discutir, podemos usar todos los argumentos que queramos, citar todas las fuentes y autoridades que se nos ocurran, pero una cosa no se hace verdadera sino por que el mundo la hace verdadera.

Tesis IV

Dejemos la tercera tesis para después, esto porque considero que calza mejor cerca del final. La presente tesis es un golpe fuerte para Feuerbach: Marx lo acusa de no haber superado su propio pensamiento religioso, de asumir (al menos en su argumentación) que existe un plano religioso imaginario y otro material. Feuerbach no podría probar la inexistencia de un mundo imaginario si en primer lugar acepta su existencia. Para Marx, el error (el de pensar que realmente existe un mundo inmaterial) encuentra su origen en una mala concepción del mundo real. Para solucionarlo, debemos cambiar la forma en que concebimos al mundo.

Hasta aquí dejaremos la primera parte de esta serie, para concluir la próxima semana con lo más emocionante de las tesis y unas breves consideraciones personales. De nuevo les recuerdo que este artículo nada tiene que ver con si las ideas de Marx son relevantes actualmente (que lo son, pero eso lo dejaré para otro día), sino para ampliar nuestro entendimiento del tema.