El gallo es mudo

La oscuridad estaba entrando en un profundo sueño cuando Ebrig abrió los ojos. Miró el techo de láminas por varios minutos antes de animarse a salir del catre y cuando al fin lo hizo, el chirrido común entre el ladrillo de la pata derecha y la tabla mocha del catre no sonó, su respiración, entonces, se tornó agitada. Pero ya en pie, dió dos pasos de duda hacia adelante, tres hacia atrás, espero en vano por la tormenta de chanchitas en sus pies desnudos como era usual. Lo primero que le atravesó la mente fue que era muy temprano y las cosas comunes vivas o muertas estaban durmiendo todavía… Él posiblemente lo estaba también y solo habría abierto los ojos dentro de su propio sueño. Así siguió caminando, pegándole a los tiliches donde cocinaba, mientras las tripas le recordaban lo rico que sería un desayuno, porque claro aún era de madrugada y él sentía estar en un sueño. Añoraba un pedazo de carne casi cruda y unos huevos revueltos en un plato de barro, acompañado de una taza con atole de chocolate. Se topó con la desgracia de los frijoles agrios de tres días atrás. Peor aún, no había nada más que la fuerza hastía de la cuchara golpeando la olla de los frijoles durante una ausencia de sonido cercana. No reaccionó enseguida, no se preguntó porque no reproducía sonido aquel golpe, solo salió de la casucha y se fue al gallinero. Sentía en los pies una banal y blanda masa hedionda, en la cara un viento negro moviéndose con los huizaches y en los ojos la árida tierra mezclada con la mierda de los pollos, su respiración retumbó como carrera de caballo en las orejas de las gallinas al darse cuenta que el gallo no estaba postrado en la cerca. Atemorizado por las penurias del animal en la intemperie se puso a buscarlo para que le cantara, al tiempo de que la fuerza del aire expulsado por su nariz se asimilaba a la de un toro con las orbitas desquiciadas por las ansias de coger…no percibió bullicio, ni voz, ni canto… no percibió ni el silencio y una desdicha inmensa cubrió su cabeza con toneladas de resquicios… el gallo ¿Dónde está el gallo? ¿el gallo donde está el gallo? ¿se habrá perdido? ¿los coyotes se lo comieron? ¿se habrá muerto? Se murió. Se murió. ¿Quién me va a cantar? ¿Quién me va a cantar?… crujiendo las rodillas con el suelo y tocándose el lado izquierdo del pecho, cayó. Estaba desolado ese hombre. Tirado entre los treinta minutos de oscuridad desde que se levantó del catre hasta el infortunio de que el gallo no se mostraba… Silencioso todo como antes, las horas nocturnas se redujeron a las primeras olas de luz naranja, y el gallo como héroe de salvación pasó corriendo ruidosamente a cantar sobre la cerca, Ebrig lo vio correr y no escucho nada. Nada. Pensó desolado, “el gallo enmudeció.”


Por Alejandra Villegas.

Recomendación: Francis Alÿs. Relato de una negociación

¡Corran porque se va! La exposición Francis Alÿs. Relato de una negociación, expuesta en dos sedes simultáneas (Museo Tamayo y Sala de Arte Público Siqueiros) llega a su fin el próximo 16 de agosto para viajar a Buenos Aires, La Habana y Toronto. francisalysComo lo importante aquí es que vayan a verla, resumiré esta recomendación en cinco puntos por los cuáles les sugiero asistir:

  • Alÿs logra generar obras poéticas desde diversos medios, a pesar de que tocan temas muy duros o difíciles
  • De manera sutil, desde el arte habla de lo que no queremos ver: guerra, fronteras, violencia, pobreza.
  • Esta exposición tienen una excelente curaduría (por Cuauhtémoc Medina, cómplice de Alÿs desde hace años) que permite entender los procesos creativos
  • Vemos obras que están compuestas por todo un proceso que incluye investigación y el uso de diversos medios y técnicas
  • La exposición por una u otra razón te hará salir con dudas, preguntas y reflexiones

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